Por Ariel Ferrero / SunnyNews & FMGN
Cuando cae la noche sobre el French Quarter, Nueva Orleans muestra una cara diferente. Hoteles donde los huéspedes aseguran escuchar pasos inexplicables, antiguas casas habitadas por leyendas, cementerios, historias de vudú y hasta relatos de vampiros forman parte de una ciudad donde la frontera entre los vivos y los muertos parece especialmente delgada.

Nueva Orleans tiene jazz, gastronomía criolla, balcones de hierro, Mardi Gras y noches interminables. Pero también tiene fantasmas.
Considerada popularmente una de las ciudades más embrujadas de Estados Unidos, construyó durante más de tres siglos un universo de historias sobrenaturales que hoy se convirtió también en una de sus experiencias turísticas más singulares.
No hace falta alejarse demasiado. Buena parte de ese mundo comienza en el French Quarter, donde edificios centenarios, callejones estrechos y patios escondidos sirven de escenario para historias transmitidas durante generaciones.
Hoteles donde algunos huéspedes nunca se fueron
Uno de los nombres inevitables es el histórico Hotel Monteleone, sobre Royal Street. Según la leyenda, en su piso 14 —en realidad, el decimotercero— se registraron numerosos relatos de actividad paranormal.
Entre ellos aparece la historia de Maurice Begere, un niño que murió a fines del siglo XIX y cuyo fantasma, según los relatos, todavía recorrería los pasillos del hotel.
No es el único.
En el Bourbon Orleans Hotel, la leyenda habla de una mujer que baila solitaria debajo de una araña de cristal y de la aparición de una monja. Y en el Andrew Jackson Hotel, algunos huéspedes aseguran haber escuchado risas y pasos atribuidos a cinco niños que murieron en un incendio cuando el edificio funcionaba como internado.

Una mesa para los vivos… Y otra para los fantasmas
En Nueva Orleans ni siquiera salir a cenar garantiza escapar de las historias sobrenaturales.
En Muriel’s Jackson Square, frente a uno de los rincones más fotografiados de la ciudad, existe incluso una habitación dedicada a sesiones espiritistas.
La leyenda está vinculada con Pierre Antoine Lepardi Jourdan, antiguo propietario de la casa, quien se suicidó allí en 1814 después de perderla en una partida de póquer. Desde entonces, algunos relatos hablan de una extraña luz brillante que aparecería en el edificio.
También el legendario Antoine’s Restaurant, abierto desde 1840, tiene sus fantasmas. Se dice que su fundador, Antoine Alciator, todavía visita el restaurante y que misteriosas figuras vestidas con ropas del siglo XIX aparecen reflejadas en algunos espejos.
Y en el Old Absinthe House, con más de dos siglos de historia, las historias hablan de puertas que se abren solas y objetos que cambian inexplicablemente de lugar.
Marie Laveau y el misterio del vudú
Pero hablar del lado sobrenatural de Nueva Orleans sin mencionar el vudú sería contar apenas la mitad de la historia.
Una figura domina ese universo: Marie Laveau, la legendaria “reina del vudú” de Nueva Orleans.
Vivió durante buena parte del siglo XIX y alrededor de su figura crecieron historias que mezclan hechos históricos, religión, tradición oral y leyenda. El lugar donde estuvo su casa, en 1020 St. Ann Street, continúa formando parte de los recorridos dedicados al costado místico de la ciudad.
Su nombre permanece inseparable de Nueva Orleans y de una tradición espiritual que forma parte de su compleja herencia cultural.

¿Y vampiros?
Por supuesto. Una de las leyendas más curiosas conduce al Old Ursuline Convent.
Durante el siglo XVIII llegaron desde Francia jóvenes mujeres destinadas a establecerse en Luisiana. Traían sus pertenencias en pequeños cofres cuya forma recordaba a un ataúd y terminaron siendo conocidas como las “Casket Girls”.
La historia documentada termina allí. La leyenda comienza después.
Con el paso del tiempo surgió el relato de que aquellos cofres no transportaban ropa ni pertenencias, sino vampiros llegados desde Europa. No existen pruebas históricas de semejante historia, pero eso nunca impidió que se convirtiera en una de las leyendas sobrenaturales más famosas de Nueva Orleans.
La ciudad de los muertos
También están sus cementerios. En una ciudad construida parcialmente bajo el nivel del mar, las tumbas sobre la superficie crearon paisajes funerarios completamente diferentes a los habituales en otras ciudades estadounidenses.
Mausoleos y sepulcros de piedra alineados como pequeñas calles dieron origen al apodo de “Cities of the Dead”, las ciudades de los muertos.
Epidemias de fiebre amarilla, grandes incendios como los de 1788 y 1794 y siglos de tradiciones religiosas contribuyeron a construir esa relación tan particular de Nueva Orleans con la muerte y la memoria.

Cuando anochece en el French Quarter
Hoy, ese pasado puede recorrerse. Hay caminatas nocturnas dedicadas a fantasmas, recorridos por cementerios, tours sobre vudú y excursiones centradas en vampiros y fenómenos paranormales. Muchos de los sitios más famosos se encuentran relativamente cerca unos de otros dentro del French Quarter, lo que permite incluso organizar una caminata por cuenta propia.
Octubre lleva todo un poco más lejos. Halloween transforma la ciudad con disfraces, fiestas y eventos especiales, mientras el Krewe of Boo lleva su particular desfile de Halloween a las calles. Es también uno de los momentos de mayor demanda para los recorridos de fantasmas.
Pero el verdadero atractivo quizá no esté en comprobar si los fantasmas existen.
Está en caminar de noche por una calle del French Quarter, mirar hacia uno de sus balcones antiguos y recordar que detrás de esas paredes ocurrieron más de tres siglos de historias.
En Nueva Orleans, algunas pertenecen a los libros. Otras sobreviven como leyendas.
Y unas pocas, dicen sus habitantes, todavía caminan por las calles cuando cae la noche.











Dejá una respuesta