Por Ariel Ferrero – SunnyNews & FMGN
Nueva Orleans todavía no recibió oficialmente a IPW 2027, pero en Fort Lauderdale ya dejó una muestra de lo que piensa hacer el próximo año: transformar el principal encuentro turístico de Estados Unidos en una experiencia cargada de música, cultura, gastronomía y celebración.
La ciudad presentó oficialmente su rol como próxima anfitriona del evento durante una puesta en escena que dejó de parecer una conferencia tradicional para convertirse, por momentos, en un pequeño anticipo del espíritu de Luisiana.
La apertura estuvo a cargo de Walt Leger III, presidente y CEO de New Orleans & Company, quien presentó la visión de la ciudad y destacó el rol histórico de Nueva Orleans como uno de los grandes puntos de encuentro cultural de Estados Unidos.
A partir de allí comenzó un recorrido por los elementos que construyen la identidad del destino: el río Mississippi, el Barrio Francés, la gastronomía, la música y una ciudad acostumbrada a recibir algunos de los eventos más importantes del planeta.
Uno de los grandes protagonistas fue precisamente el Mississippi.
Durante la presentación se recordó que el río funcionó durante siglos como un corredor que transportó comercio, música, idiomas y culturas desde el corazón de Estados Unidos hacia el resto del mundo. Hoy continúa siendo uno de los grandes motores turísticos de la región y eje central de la transformación urbana que vive la ciudad.

En ese contexto se destacó además la renovación del frente costero sobre el río, un corredor de aproximadamente 2,5 millas que convirtió antiguos espacios industriales en áreas abiertas para residentes y visitantes a pocos pasos del histórico Barrio Francés.
Después llegó el turno de Billy Nungesser, vicegobernador de Luisiana, quien amplió el mensaje y buscó mostrar que la experiencia no termina en Nueva Orleans.
“Hay una sola Luisiana”, resumió durante su presentación.
El funcionario invitó a descubrir otras regiones del estado y habló de la hospitalidad local, los festivales, la naturaleza, la pesca, la gastronomía y el carácter de una comunidad que, según definió, transforma visitantes en amigos.
Y los números ayudan a explicar esa confianza.
Nueva Orleans recibe alrededor de 19,4 millones de visitantes por año, generando miles de empleos y miles de millones de dólares para la economía regional.
La ciudad además recordó su experiencia como anfitriona de grandes eventos internacionales: Super Bowls, Mardi Gras, festivales culturales, convenciones y encuentros deportivos, una carta de presentación clave pensando en la edición 2027.
La gastronomía también tuvo un espacio central.
La cocina criolla, las influencias francesas y la mezcla cultural fueron presentadas como uno de los grandes activos del destino. Los organizadores remarcaron además el creciente reconocimiento internacional de la ciudad, que en los últimos años sumó nuevas distinciones gastronómicas y continúa consolidando su identidad culinaria.
Pero el momento que terminó de romper el protocolo llegó sobre el cierre.

La cantante de jazz de Nueva Orleans Robin Barnes subió al escenario para una presentación en vivo que rápidamente cambió el clima de la sala.
Lo que comenzó como un cierre musical terminó convirtiéndose en una pequeña celebración improvisada: periodistas, operadores turísticos y asistentes comenzaron a levantarse, bailar y agitar los pañuelos entregados durante la presentación.
Durante algunos minutos, IPW dejó de parecer una conferencia internacional de turismo. Y se convirtió en Nueva Orleans.
Para SunnyNews y FMGN Press, que volverán a cubrir IPW el próximo año, del 2 al 6 de mayo. el mensaje pareció bastante claro: Nueva Orleans no quiere organizar una feria.
Quiere montar un espectáculo.











Dejá una respuesta