POR ARIEL FERRERO / SUNNYNEWS & FMGN
En una encantadora esquina de Buenos Aires, el restaurante del grupo gastronómico de La Parolaccia combina pastas artesanales, recetas italianas y una ambientación que invita a quedarse. SunnyNews visitó La Piccola y descubrió una propuesta que va desde la trucha patagónica hasta un irresistible soufflé de dulce de leche.

Hay restaurantes que comienzan a conquistar al visitante incluso antes de que llegue el primer plato a la mesa. La Piccola es uno de ellos.
Ubicado en la esquina de El Salvador y Ángel Carranza, en pleno Palermo Hollywood, este restaurante propone algo tan sencillo como atractivo: recuperar el placer de una buena comida, en un ambiente acogedor y sin apuros.
Su fachada, los grandes ventanales, la madera y una decoración cuidadosamente elegida construyen una atmósfera que recuerda a las trattorias italianas, aunque con una personalidad moderna y cosmopolita. Un pequeño refugio gastronómico en medio del movimiento porteño, donde compartir la mesa vuelve a ser protagonista.
Una nueva generación de cocina italiana
La Piccola abrió sus puertas en 2025 y forma parte del grupo gastronómico que está detrás de nombres reconocidos como La Parolaccia y La Bistecca.
Sin embargo, nació con una identidad propia: una experiencia más informal y contemporánea, inspirada también en ciertos restaurantes italianos de Nueva York, donde las recetas tradicionales conviven con ambientes modernos y un servicio cercano.
La gran protagonista de su carta es la pasta fresca, elaborada artesanalmente en buena parte de sus variedades.
Ravioles, pappardelle, ñoquis y otras especialidades reflejan una propuesta que privilegia las materias primas y el equilibrio de los sabores. El menú incorpora también entradas, pescados, carnes y postres que permiten disfrutar de una experiencia gastronómica completa.

De la trucha patagónica al dulce de leche: nuestra experiencia
La visita de SunnyNews permitió recorrer tres momentos de la propuesta gastronómica de La Piccola, en una combinación de sabores que une la inspiración italiana con ingredientes muy presentes en la cocina argentina.
La experiencia comenzó con el Tartare di Trota, una entrada de trucha fresca y delicada, ideal para abrir el apetito. Es una elección que se aparta de los antipasti más tradicionales y permite descubrir otra faceta de la carta, donde los productos locales encuentran su lugar dentro de una propuesta de inspiración mediterránea.
Para el plato principal, la elección fue uno de los grandes protagonistas del restaurante: los Ravioli di Brasato alla Boscaiola. La pasta rellena de carne braseada combina una preparación de cocción lenta con una salsa de inspiración italiana en la que los hongos aportan profundidad y personalidad.
El brasato, una preparación tradicional italiana que consiste en cocinar lentamente la carne hasta conseguir una textura especialmente tierna, encuentra en la pasta rellena una de sus expresiones más atractivas.
La salsa boscaiola, asociada a los sabores del bosque y especialmente a los hongos, completa una combinación que remite a las recetas familiares italianas.
Y cuando parecía que la experiencia había alcanzado su punto más alto, llegó el postre. El soufflé de dulce de leche fue el cierre perfecto.

Una preparación tibia, con el dulce de leche como protagonista, acompañada por helado y crema. El contraste de temperaturas y texturas convierte a este postre en una alternativa especialmente tentadora para quienes prefieren el sabor del dulce de leche al tradicional volcán de chocolate.
Las especialidades que recomienda Emmanuel
Para conocer cuáles son los platos que más eligen los comensales, SunnyNews conversó con Emmanuel Coria, integrante del equipo de atención de La Piccola, quien compartió algunas de sus recomendaciones.
Entre las preparaciones más solicitadas mencionó precisamente los ravioles de brasato con salsa boscaiola, uno de los platos emblemáticos del restaurante.
Otra de las especialidades que destacó fueron los ravioles de salmón, elaborados con una masa que incorpora tinta de calamar y les otorga su característico color oscuro. “El color no afecta a lo que es el sabor”, explicó Coria al describir esta preparación, que se acompaña con una salsa cremosa.
La tinta de calamar aporta una presentación visual diferente, mientras que el relleno de salmón convierte al plato en una alternativa interesante para quienes buscan salir de las combinaciones más tradicionales.
Pero Emmanuel tiene también sus favoritos a la hora del postre. “Recomiendo mucho el flan de claras. Es uno de mis favoritos”, aseguró.
La conversación con Emmanuel dejó algo en claro: el conocimiento de los platos y la posibilidad de recibir recomendaciones personales también forman parte de la experiencia gastronómica.

Una esquina con personalidad
La experiencia de La Piccola no se limita a lo que llega a la mesa. El restaurante ocupa un inmueble de esquina renovado antes de su apertura, con una ambientación que combina materiales cálidos, una estética contemporánea y detalles que remiten a la tradición italiana.
Sus espacios resultan acogedores tanto para una cena en pareja como para un encuentro entre amigos o una comida familiar. La propuesta incluye también un sector privado en la planta superior, pensado para reuniones y celebraciones especiales.
La inspiración neoyorquina aparece en algunos detalles de su identidad, aunque sin perder el carácter porteño. La Piccola podría recordar a una trattoria de Manhattan, pero conserva el espíritu de Buenos Aires.
Buenos Aires y su eterna pasión por la cocina italiana
En una ciudad con una enorme tradición gastronómica italiana, abrir un nuevo restaurante de pastas supone un desafío. Buenos Aires mantiene una relación histórica con los ravioles del domingo, las salsas familiares, los ñoquis del 29 y las recetas transmitidas de generación en generación.
La Piccola toma esa herencia y la interpreta con un lenguaje actual. No pretende ser una trattoria antigua ni un restaurante de alta cocina excesivamente formal. Su atractivo está en encontrar un punto intermedio: recetas reconocibles, elaboraciones cuidadas, una ambientación atractiva y una experiencia relajada.
La Piccola tiene algo de Italia, un guiño a Nueva York y mucho de Buenos Aires. Y en esa esquina de Palermo Hollywood, entre pastas, sabores y conversaciones, ofrece una buena razón para sentarse a la mesa. Y otra para regresar.

La Piccola: información útil
Dirección: El Salvador 5801, esquina Ángel Carranza, Palermo Hollywood, Buenos Aires.
Especialidad: Pastas frescas artesanales y cocina italiana contemporánea.
Apertura: 2025.
Horarios publicados: Todos los días desde las 12.00. De domingo a jueves hasta la medianoche; viernes, sábados y vísperas de feriado hasta la 1.00. Se recomienda confirmar antes de visitar.
Instagram: @lapiccola.ba











Dejá una respuesta