Winnie the Pooh cumple 100 años y desata una insólita disputa entre Nueva York y la realeza británica

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POR ARIEL FERRERO / SUNNYNEWS & FMGN

La reina Camilla quiere llevar de regreso al Reino Unido al osito de peluche original que inspiró los cuentos de A.A. Milne. Pero la Biblioteca Pública de Nueva York, donde se exhibe desde hace décadas, no parece dispuesta a despedirse de uno de sus tesoros más queridos.


Un osito británico que se enamoró de Nueva York

Nueva York tiene una capacidad extraordinaria para sorprender. Entre sus rascacielos, museos, teatros de Broadway y edificios históricos se esconden historias que pocos viajeros conocen. Una de ellas tiene como protagonista a uno de los personajes infantiles más famosos del mundo: Winnie the Pooh.

El entrañable osito cumple 100 años y su aniversario provocó una inesperada pulseada diplomática entre el Reino Unido y Estados Unidos.

La reina Camilla quiere que el peluche original que inspiró las historias del escritor británico A.A. Milne regrese temporalmente a su país de origen para celebrar el centenario. Sin embargo, hay un pequeño inconveniente: Pooh lleva décadas viviendo en Manhattan y sus actuales custodios no tienen demasiadas ganas de dejarlo partir.

El escenario de esta curiosa controversia es la Biblioteca Pública de Nueva York, uno de los edificios más emblemáticos de la Quinta Avenida y una visita imperdible para quienes disfrutan descubrir rincones culturales de la ciudad.

De Harrods a Manhattan: el increíble viaje de Winnie the Pooh

La historia comenzó en 1921, cuando el pequeño Christopher Robin recibió como regalo de su primer cumpleaños un osito de peluche comprado en Harrods, los famosos grandes almacenes londinenses.

Christopher era hijo de A.A. Milne, quien encontró en los juguetes del niño la inspiración para crear el universo de Winnie the Pooh.

El osito, de aproximadamente 50 centímetros de altura, terminó convirtiéndose en el protagonista de una de las sagas infantiles más queridas de la literatura universal.

Pero su destino cambiaría para siempre en 1947.

Con el consentimiento de Christopher Robin, ya adulto, los muñecos originales viajaron a Estados Unidos para participar de una gira promocional organizada por la editorial estadounidense.

Lo que debía ser una visita temporal terminó transformándose en una mudanza definitiva.

Cuarenta años después, los peluches fueron donados a la Biblioteca Pública de Nueva York, donde permanecen hasta hoy.

Y Pooh no está solo: lo acompañan sus inseparables amigos Piglet, Eeyore, Tigger y Kanga.

La reina Camilla quiere recuperar al osito

La historia podría parecer un simpático episodio diplomático, pero el interés británico por recuperar a Winnie the Pooh viene de lejos.

En 1998, la diputada laborista Gwyneth Dunwoody comparó la situación con la histórica disputa por los mármoles del Partenón, conservados en el Museo Británico y reclamados por Grecia.

Su argumento era sencillo: si los griegos querían recuperar sus mármoles, los británicos también tenían derecho a reclamar a Pooh y sus amigos.

El asunto llegó incluso a los gobiernos de Tony Blair y Bill Clinton.

Según las crónicas de aquella época, Clinton bromeó con que perder a los ositos sería unbearable, una palabra inglesa que significa insoportable y que contiene bear, oso.

Rudy Giuliani, entonces alcalde de Nueva York, también intervino en la polémica y defendió la permanencia del personaje en Manhattan.

“Pooh es un ejemplo de lo mejor de la inmigración”, declaró, antes de bromear preguntándole al osito si tenía su tarjeta de residencia estadounidense.

Ahora, la reina Camilla retomó la iniciativa.

Hace dos años, el escritor y expolítico Gyles Brandreth viajó a Nueva York como emisario de la reina para negociar un préstamo temporal de los muñecos con motivo del centenario.

La propia Camilla visitó este año la biblioteca y llevó como obsequio un ejemplar histórico de Roo, el pequeño canguro de las historias de Milne.

El rey Carlos III y Camilla incluso ofrecieron alojar a Pooh y sus amigos en una habitación de Buckingham Palace o del Castillo de Windsor.

Pero la respuesta neoyorquina sigue siendo negativa.

“No es una campaña. Es una invitación”, explicó Brandreth al Washington Post.

Un tesoro escondido entre los grandes atractivos de Manhattan

Más allá de la disputa, la historia tiene un costado fascinante para quienes visitan Nueva York.

Porque mientras millones de turistas recorren Times Square, Central Park o el Empire State Building, no todos saben que los peluches originales de Winnie the Pooh se encuentran en una biblioteca pública de Manhattan.

La institución alberga además auténticas joyas culturales, como el escritorio de Charles Dickens, una primera edición de Platón y un ejemplar del First Folio de Shakespeare.

La colección de Pooh atrae a decenas de miles de visitantes cada año, entre familias, admiradores de la literatura infantil y viajeros curiosos.

Para muchos, encontrarse cara a cara con el verdadero osito que inspiró los cuentos de Milne representa un pequeño viaje a la infancia.

Cómo visitar a Winnie the Pooh en Nueva York

Los muñecos originales forman parte de las colecciones de la Biblioteca Pública de Nueva York y se exhiben habitualmente en su edificio principal, el Stephen A. Schwarzman Building.

Datos útiles para viajeros

  • Lugar: New York Public Library – Stephen A. Schwarzman Building.
  • Dirección: 476 Fifth Avenue, Manhattan, Nueva York.
  • Ubicación: Quinta Avenida, entre las calles 40 y 42, junto a Bryant Park.
  • Entrada: gratuita.
  • Recomendación: consultar previamente la disponibilidad de la exhibición de Winnie the Pooh, ya que las piezas pueden cambiar de ubicación o retirarse temporalmente.

Sitio oficial: https://www.nypl.org

¿Volverá algún día Pooh a Londres?

Por ahora, el osito más famoso de la literatura infantil seguirá siendo neoyorquino por adopción.

El Reino Unido insiste en recuperar, aunque sea por unos días, a uno de sus personajes más queridos. Pero Nueva York se resiste a desprenderse de un visitante que llegó hace casi ocho décadas y terminó convirtiéndose en parte de su patrimonio cultural.

Quizás la historia tenga un final feliz y Winnie the Pooh pueda viajar alguna vez a Buckingham Palace.

Mientras tanto, quienes recorran Manhattan tienen una oportunidad singular: visitar al verdadero osito que inspiró un universo de fantasía.


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