El Flat White revoluciona el café: crecen las búsquedas y cambia el ritual de una bebida eterna

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Por Ariel Ferrero / SunnyNews & FMGN

El espresso y el cappuccino siguen siendo clásicos indiscutidos, pero nuevas formas de tomar café ganan terreno. El Flat White lidera la tendencia con un salto del 140% en las búsquedas, mientras el consumo en casa crece y las cafeterías se consolidan como espacios de encuentro.


El espresso no se toca. El cappuccino, tampoco. Pero alrededor de esos dos clásicos está ocurriendo una pequeña revolución que muestra cómo el mundo del café incorpora nuevas tendencias sin abandonar sus rituales tradicionales.

La gran estrella del momento es el Flat White, cuyas búsquedas aumentaron un 140%, impulsadas por usuarios interesados en saber qué es, cuál es su diferencia con el cappuccino y cómo preparar su receta original.

Nacido en Australia —aunque Nueva Zelanda también reivindica su origen—, consiste esencialmente en un doble espresso combinado con leche caliente y una fina capa de microespuma aterciopelada. Menos espuma que un cappuccino y mayor protagonismo del café explican buena parte de su atractivo.

Y no está solo. También crece el interés por el Café au lait, con un incremento del 100% en las búsquedas, mientras el café filtrado o drip coffee avanza un 90%. Al mismo tiempo, los consumidores buscan máquinas de filtro compactas, técnicas de preparación y nuevas maneras de conseguir un buen café americano.

La moka resiste

En medio de tanta innovación, uno de los grandes símbolos del café tradicional mantiene intacto su poder.

Italia ocupa el primer lugar mundial en búsquedas de Google relacionadas con la moka, con un volumen que duplica al de República Checa, segundo país del ranking.

Es una señal de que las nuevas tendencias no necesariamente desplazan a las antiguas: conviven con ellas.

Y pocas culturas permiten observar esa transformación tan claramente como la italiana.

Según una investigación de AstraRicerche para La Pavoni, el 95,6% de los italianos de entre 18 y 60 años consume café diariamente.

La proporción alcanza el 97,2% entre los Millennials y el 96,5% en la Generación X, mientras que entre la Generación Z se sitúa en el 91,7%.

Además, casi seis de cada diez consumidores —el 59,9%— toman entre dos y tres cafés diarios. Otro 23,9% llega al menos a cuatro, mientras más del 8% bebe cinco o más.

El café de la mañana sigue siendo rey

Hay un momento que permanece prácticamente sagrado: el primer café del día.

El 84,8% lo toma por la mañana, pero la bebida continúa acompañando diferentes momentos de la jornada.

Un 64,8% la elige durante las pausas de media mañana o de la tarde y el 59,4% después de las comidas.

Sin embargo, detrás de esos números aparece un cambio interesante: beber café ya no se interpreta únicamente como una necesidad para despertarse o conseguir energía.

Para el 49% de los italianos es, ante todo, un placer. El 42% lo considera un hábito y el 39,2% una fuente de energía.

Pero un 32,4% lo define además como una pausa mental para desconectarse y el 26,9% directamente como un ritual.

El Flat White nació en Australia, aunque Nueva Zelanda también reivindica su origen.

En Italia, la casa gana protagonismo

Otro cambio surgido durante los últimos años es el fortalecimiento del café preparado en casa.

El 25,2% de los encuestados aumentó su consumo doméstico durante los últimos tres años, mientras que para el 62,2% se mantuvo estable.

Y el fenómeno no responde solamente al bolsillo. La principal motivación es la posibilidad de regalarse una pausa personal. Después aparecen la comodidad, mencionada por el 32,1%; el hábito, con el 31,4%; y recién entonces el ahorro frente al consumo en cafeterías, señalado por el 23,7%.

Preparar café en casa permite elegir los tiempos, la intensidad y el método, convirtiendo un gesto cotidiano en una experiencia cada vez más personal.

El consumo fuera del hogar muestra otra dinámica. Durante los últimos tres años, el 28,4% de los italianos redujo sus visitas al bar para tomar café, mientras el 11,6% las incrementó.

La Generación Z vuelve a romper la tendencia: el 19% afirma acudir al bar más frecuentemente que antes. La explicación está en algo que ninguna cafetera doméstica puede reproducir completamente: la dimensión social.

El 38,6% elige estos establecimientos principalmente para encontrarse con otras personas, mientras el 33,4% toma café porque ya se encuentra fuera de casa y el 33,1% busca una pausa durante la jornada.

La calidad también pesa: el 23,8% la considera una razón para elegir una cafetería y uno de cada cinco busca directamente una experiencia agradable y cuidada.

El desayuno se vuelve social

Es durante el desayuno donde esta transformación resulta todavía más evidente.

Casi dos de cada tres italianos, el 64,8%, consideran que desayunar fuera de casa genera hoy mayores oportunidades de encuentro y socialización.

Para el 43% ya representa directamente un momento social. Otro 21,9% lo percibe así en ocasiones determinadas, como fines de semana, reuniones laborales o encuentros informales. Solamente el 9,9% considera el desayuno principalmente una experiencia individual.

Casa y cafetería, entonces, no compiten necesariamente entre sí. Cumplen funciones diferentes.

El 48,5% considera que el significado del café cambia dependiendo del momento; para el 40,1% continúa siendo fundamentalmente un gesto para compartir, mientras que el 11,4% lo vive como una experiencia íntima.

De un invento italiano a un idioma universal

Detrás de todos estos cambios permanece una palabra que prácticamente no necesita traducción: espresso.

Hoy es uno de los términos italianos más reconocidos internacionalmente y representa no solo una bebida sino una determinada manera de consumirla: rápida, intensa y profundamente ligada a la cultura urbana.

Pero no siempre fue así. Antes del siglo XX, el café se preparaba lentamente mediante infusión o decocción. La transformación comenzó en 1901, cuando Luigi Bezzera patentó un sistema basado en vapor y presión que reducía considerablemente los tiempos de preparación.

El ingeniero Desiderio Pavoni adquirió aquella patente en 1904 y un año después fundó La Pavoni, una de las primeras empresas especializadas en fabricar máquinas de café para bares.

Más de un siglo después, aquel cambio tecnológico sigue evolucionando.

Hoy pueden convivir una moka preparada lentamente en una cocina, un espresso bebido de pie, un café filtrado elaborado con precisión y un Flat White servido en una cafetería de especialidad.

Cambian las recetas, las máquinas y hasta los lugares donde se bebe. Lo que permanece es el ritual de detenerse unos minutos frente a una taza de café.


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