Del choripán al pastrami: cinco sándwiches de Buenos Aires que merecen un mordisco

Ariel Ferrero Avatar
POR ARIEL FERRERO / SUNNYNEWS & FMGN

Del chorisán de Gastón Riveira al pastrami inspirado en las delicatessen de Nueva York, cinco propuestas porteñas reinventan uno de los clásicos más populares de la gastronomía mundial en el Día del Sándwich.


Hay comidas que no necesitan demasiadas presentaciones. Dos panes, un buen relleno y la combinación justa de sabores pueden convertirse en una experiencia gastronómica memorable. El sándwich, uno de los grandes clásicos de la cocina internacional, es también un territorio donde los chefs encuentran espacio para experimentar, reinterpretar recetas tradicionales y sorprender.

Cada 3 de noviembre se celebra el Día Mundial del Sándwich, una oportunidad para descubrir cómo este formato universal se transforma según los ingredientes, las técnicas y la creatividad de quienes lo preparan.

En Buenos Aires, la oferta es tan diversa como su identidad gastronómica: desde versiones gourmet del clásico choripán argentino hasta preparaciones de inspiración asiática, pasando por los tradicionales sándwiches de miga de los cafés notables y recetas que evocan las delicatessen neoyorquinas.

Cinco propuestas, cinco estilos y una misma invitación: disfrutar de uno de los grandes placeres de comer entre panes.

Chorisán de La Cabrera: el choripán se viste de gourmet

Creado por el chef Gastón Riveira para La Cabrera, el Chorisán es una reinterpretación gourmet del clásico choripán argentino.

Elaborado con chorizo artesanal cocinado a las brasas en corte mariposa, que permite lograr un exterior crocante y un interior jugoso, se sirve en pan tostado con lechuga, tomate fresco y aderezos caseros, como chimichurri y salsa criolla.

Esta especialidad de la reconocida parrilla porteña se puede disfrutar en La Cabrera al Paso, ubicada en el Aeroparque Jorge Newbery de la Ciudad de Buenos Aires.

La propuesta también recorrió distintos festivales gastronómicos a través del Chori Bondi, su versión itinerante de street food, que lleva uno de los sabores más representativos de la cocina argentina a diferentes escenarios.

Club Sándwich de Il Quotidiano: un clásico que nunca pasa de moda

El Club Sándwich de Il Quotidiano combina ingredientes clásicos en una preparación de varias capas, elaborada con pan de molde, pechuga de pollo, huevo a la plancha, jamón y panceta.

La mezcla de hojas verdes y tomate fresco aporta equilibrio y frescura, mientras que la lactonesa, una emulsión de ajo y tomillo, incorpora una nota aromática que acompaña el conjunto.

La combinación de carnes, vegetales y huevo reúne diferentes sabores y texturas, con el contraste entre la panceta, la suavidad del pollo y la cremosidad de la salsa.

Una alternativa de la carta que retoma la estructura tradicional del Club Sándwich con una interpretación propia y que llega acompañada de unas clásicas papas fritas bien crocantes.

Niku Bao de Osaka: un viaje de sabores entre Asia y América Latina

En Osaka Buenos Aires, la inspiración llega desde Asia, con una propuesta que combina técnicas orientales e ingredientes de fuerte identidad latinoamericana.

Su Niku Bao presenta un pan al vapor frito que envuelve asado braseado, pepino, encurtido de cebolla morada, cilantro y ají amarillo ahumado.

Una preparación que fusiona texturas y sabores locales con técnicas de la cocina nikkei, donde la influencia japonesa se encuentra con ingredientes y tradiciones de América Latina.

Leandro Bouzada, de Osaka Buenos Aires, también comparte su elección personal cuando se trata de un buen sándwich:

“Mi sándwich preferido es pan francés recién hecho, una tapa con manteca clarificada, la otra con mayonesa de ajo, jamón cocido natural y queso tybo”.

Una combinación sencilla que demuestra que, muchas veces, el secreto está en la calidad de los ingredientes.

Las Violetas: el encanto eterno de los sándwiches de miga

En el histórico café notable porteño Confitería Las Violetas, los sándwiches de miga son un ícono que se mantiene desde hace más de un siglo.

Elaborados con materias primas de primera calidad, destacan por su frescura, ya que se hacen en el día, por la generosidad de sus rellenos y porque se preparan en el momento, garantizando textura, sabor y equilibrio.

En sus salones de vitrales, mármoles y boiseries, la tradición se preserva con combinaciones clásicas como los triples de roquefort y jamón, o el distintivo sándwich de alcaucil, una receta exclusiva del lugar.

Con pan artesanal, sin corteza y un relleno equilibrado, estos sándwiches representan una de las costumbres más arraigadas de la confitería.

Cada bocado evoca el espíritu de los bares notables de Buenos Aires, donde la gastronomía forma parte de una historia que atraviesa generaciones.

Pastrami de ALLENBY: el sabor de Nueva York en Buenos Aires

El sándwich de pastrami de ALLENBY, desarrollado por Alejo Waisman, propone una experiencia inspirada en las tradicionales delicatessen de Nueva York, pero con una elaboración propia que requiere tiempo, técnica y precisión.

Todo comienza con un brisket —pecho vacuno— de novillos pesados alimentados a pastura y grano.

La preparación incluye un proceso de curado de entre 14 y 16 días en una salmuera de agua, sal, azúcar y especias. Durante ese período, la carne se rota diariamente y se controla la proporción de salmuera según el peso de cada pieza.

Luego llega una cocción de entre 12 y 15 horas a baja temperatura, incorporando el ahumado durante las últimas dos horas.

Este procedimiento prolongado permite transformar lentamente la grasa y el colágeno hasta conseguir una carne tierna, jugosa y de textura mantecosa.

Después de diferentes pruebas con panes como brioche y centeno, ALLENBY eligió un pan de molde artesanal con kümmel, una especia de notas ligeramente anisadas, y una miga cerrada capaz de contener los jugos de la carne.

El sándwich se completa con mostaza de Dijon, cebolla caramelizada, pepinillos encurtidos y una combinación de quesos Fontina y Dambo, buscando equilibrar grasa, acidez, dulzor y untuosidad.

La receta fue desarrollada después de meses de pruebas hasta alcanzar un perfil propio.

El proceso completo requiere entre 16 y 17 días de trabajo. Antes del servicio, el pastrami se corta en fetas finas y se regenera a baja temperatura para que llegue caliente y conserve su humedad y terneza.

Una propuesta que recupera la esencia de los grandes sándwiches neoyorquinos y la reinterpreta desde Buenos Aires.

Cinco maneras de disfrutar un clásico universal

Desde el humo de las brasas hasta la delicadeza de un pan al vapor, pasando por las recetas tradicionales de los cafés porteños, estos cinco sándwiches demuestran que la creatividad gastronómica no necesita formatos complicados.

El Día Mundial del Sándwich es una buena excusa para recorrer Buenos Aires a través de sus sabores y descubrir que, entre dos panes, puede esconderse una historia, una tradición o una auténtica experiencia de autor.


Relacionado: