Por Raquel Warburg / SunnyNews & FMGN
Una encuesta realizada entre 192 operadores turísticos internacionales revela qué nacionalidades son consideradas las más educadas, cuáles dejan mejores propinas, quiénes gastan más durante sus viajes y qué viajeros se destacan por su espíritu aventurero y su pasión por la gastronomía.

Viajar también expone costumbres. La manera de tratar al personal, cuánto se deja de propina, la disposición a gastar, las ganas de aventurarse fuera de los circuitos tradicionales o incluso el interés por descubrir la cocina local pueden cambiar considerablemente según el lugar de origen del visitante.
Una encuesta encargada por SafariBookings.com buscó precisamente medir esas diferencias y trazó una suerte de radiografía del comportamiento de los turistas internacionales.
El estudio consultó a 192 operadores turísticos, quienes evaluaron a viajeros de diferentes nacionalidades en cinco grandes categorías: educación, propinas, nivel de gasto, espíritu aventurero e interés por las experiencias gastronómicas.
Y no existe un único ganador. Japón domina cuando se habla de buenos modales; Estados Unidos arrasa en propinas y gasto; Alemania se queda con el título de los viajeros más aventureros; e India aparece al frente entre quienes convierten la gastronomía en una parte central del viaje.

Japón, el campeón mundial de la buena educación
En una época en la que varios grandes destinos discuten los efectos del turismo masivo y hasta el comportamiento de algunos visitantes, los japoneses aparecen como los huéspedes que cualquier destino querría recibir.
Japón ocupa cómodamente el primer lugar entre las nacionalidades consideradas más educadas, con el 21,1% de las preferencias de los operadores turísticos.
La diferencia es importante: Noruega ocupa el segundo puesto con el 10,6%, mientras que Suiza completa el podio con el 10,4%.
El informe también detecta un comportamiento particular entre los turistas europeos, a quienes los operadores atribuyen, en términos generales, una fuerte curiosidad por los destinos y un marcado interés por cuestiones vinculadas con la fauna silvestre, la naturaleza y la conservación ambiental, especialmente durante viajes de aventura y safaris.
Estadounidenses: los reyes de la propina
Cuando la pregunta pasa de los modales al bolsillo, el mapa cambia por completo.
Los turistas de Estados Unidos son considerados por amplio margen los más generosos a la hora de dejar propinas, al reunir el 29,5% de las respuestas.
Detrás aparecen los viajeros de Alemania y Canadá.
El resultado no sorprende demasiado si se tiene en cuenta el fuerte arraigo cultural de la propina en Estados Unidos, pero el liderazgo norteamericano vuelve a repetirse cuando los operadores analizan cuánto dinero desembolsan los visitantes durante sus vacaciones.

Estados Unidos también lidera entre los que más gastan
Los estadounidenses encabezan el ranking de los turistas que más gastan, con el 24% de las preferencias.
En este caso, Alemania y Canadá comparten el segundo lugar, ambos con un 12,8%.
El dato convierte a Estados Unidos en el único país que domina simultáneamente dos de las cinco grandes categorías estudiadas: generosidad con las propinas y nivel general de gasto.
Para la industria turística no es una distinción menor. El gasto de los visitantes internacionales es uno de los indicadores más buscados por los destinos, ya que su impacto se distribuye entre hoteles, restaurantes, excursiones, transporte, compras y actividades recreativas.
Alemanes, los más aventureros
Pero viajar no es solamente gastar. También importa qué tan lejos está dispuesto a llegar un turista para vivir una experiencia diferente.
Y allí son los alemanes quienes toman la delantera. Con el 21,1% de las menciones, Alemania encabeza el ranking de las nacionalidades con mayor espíritu aventurero, por delante de los viajeros procedentes de Francia y los Países Bajos.
Son, según la percepción de los profesionales consultados, quienes muestran una mayor predisposición a elegir actividades exigentes, explorar territorios menos convencionales o incorporar una dosis de aventura a sus vacaciones.

En el extremo opuesto, viajeros de nacionalidades como la británica, india y española aparecen con menor tendencia a optar por modalidades de vacaciones asociadas con una elevada exigencia física o formas más extremas de exploración.
Eso no significa necesariamente que viajen menos o tengan menor curiosidad, sino que sus preferencias tienden hacia otras formas de disfrutar los destinos.
Cuando viajar también significa comer
La quinta categoría confirma algo que cualquier viajero experimentado conoce bien: la gastronomía puede ser un destino dentro del destino.
En este terreno, los viajeros de India, Japón y Francia aparecen como los más interesados en convertir la comida en una parte relevante de la experiencia turística.
China ocupa la cuarta posición y los Países Bajos, la quinta.
La sorpresa aparece recién en el sexto lugar. Italia, uno de los países con mayor identidad gastronómica del planeta y cuya cocina es por sí misma un poderoso atractivo turístico internacional, queda apenas sexta cuando se analiza el interés de sus ciudadanos por las experiencias culinarias mientras están de viaje.

Cinco categorías, cinco formas diferentes de viajar
La encuesta permite dibujar perfiles muy diferentes según el origen de los visitantes.
Japón se lleva la corona de la cortesía. Estados Unidos domina cuando entra en juego el dinero. Alemania combina un elevado gasto turístico con el mayor espíritu aventurero. India sobresale por su interés gastronómico.
Pero el estudio también deja otra conclusión: hablar del “mejor turista del mundo” resulta prácticamente imposible.
El viajero ideal cambia según qué valore cada destino. Para un hotel o un guía, puede ser aquel que trata al personal con respeto. Para un restaurante, quien deja una buena propina. Para una oficina de turismo, el visitante que gasta más y permanece más tiempo. Y para destinos de naturaleza, aquel dispuesto a explorar pero también interesado en conservar aquello que fue a conocer.
Al final, cada nacionalidad parece llevar en la valija algo de su propia cultura. Y eso también forma parte de la enorme diversidad que mueve al turismo mundial.











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