Por Ariel Ferrero / SunnyNews & FMGN
En pleno corazón de Manhattan, la cafetería combina el ritmo frenético de Nueva York con café de calidad, pastelería artesanal y una atención que invita a volver. Eliana, Melissa y Fernanda son parte de ese pequeño lujo cotidiano que se descubre junto al Moxy Times Square.

NUEVA YORK – En una ciudad donde millones de personas caminan con prisa y un café en la mano, encontrar un lugar que consiga que uno reduzca la velocidad durante unos minutos ya es una experiencia en sí misma.
Eso ocurre en Café d’Avignon, la cafetería que funciona junto al Moxy Times Square, en la calle 36, a pasos de la Séptima Avenida y en uno de los sectores de mayor movimiento de Manhattan.
SunnyNews ya había conocido la propuesta de Café d’Avignon durante una visita al Moxy Chelsea. Esta vez regresamos a la marca en un escenario completamente diferente: el corazón de Midtown. Y encontramos algo que va bastante más allá del café.
Una pequeña pausa en medio de Manhattan
Afuera, Nueva York hace lo suyo: bocinas, turistas, trabajadores apurados, valijas que cruzan las veredas y el movimiento casi permanente que rodea Times Square, Penn Station y Herald Square. Adentro cambia el ritmo.
El aroma del café se mezcla con el de los croissants y las piezas de pastelería, mientras detrás del mostrador las máquinas de espresso trabajan prácticamente sin descanso.
La propuesta conserva el espíritu con el que Café d’Avignon se hizo conocido en Nueva York: café bien preparado, panes y pastelería de inspiración francesa y una selección que permite resolver desde un desayuno rápido hasta una pausa más larga durante una jornada recorriendo Manhattan.
Croissants, piezas de hojaldre, tartines y opciones dulces y saladas acompañan una carta donde, naturalmente, el café es protagonista.
En nuestra visita elegimos una combinación difícil de discutir: café Flat White, un croissant de almendras y granola. Simple. Muy buena. Y absolutamente neoyorquina.

Eliana, Melissa y Fernanda: cuando la atención también forma parte de la experiencia
Pero esta visita tuvo algo que no aparece en ninguna carta. Sus nombres son Eliana, Melissa y Fernanda.
Son parte del equipo que trabaja detrás del mostrador y representan uno de esos detalles que muchas veces terminan definiendo la experiencia de un viajero mucho más que una decoración espectacular o una sofisticada campaña de marketing.
Porque un buen café puede encontrarse en muchos lugares de Nueva York. Una buena pastelería también.
Encontrar ambos acompañados por personas que reciben al cliente con una sonrisa, conversan unos minutos y consiguen que alguien que está a miles de kilómetros de su casa se sienta bienvenido es bastante menos frecuente.
Eliana, Melissa y Fernanda aportan justamente eso. Durante nuestra experiencia encontramos una atención cercana, eficiente y genuinamente amable, incluso en los momentos en los que el local estaba lleno y la fila avanzaba sin descanso.
No es un detalle menor. En una ciudad acostumbrada a medir prácticamente todo en minutos, ellas consiguen algo bastante más difícil: que la rapidez del servicio no elimine el trato humano.
El café como ritual de viaje
Para quienes amamos el café, hay además una costumbre inevitable cuando viajamos: encontrar “nuestro” lugar. Ese sitio donde uno comienza el día antes de salir a recorrer la ciudad o donde hace una pausa para ordenar mentalmente las próximas horas.
Café d’Avignon puede cumplir perfectamente ese papel para quien se aloja en Moxy Times Square, pero también para cualquier viajero que pase por la zona. No hace falta ser huésped del hotel para entrar.
Y su ubicación lo convierte en una parada especialmente práctica para quienes recorren Midtown: Times Square, Broadway, Bryant Park, Macy’s, Herald Square y el Empire State Building forman parte del universo de atracciones que rodean esta zona de Manhattan.
De Chelsea a Times Square, dos cafés y dos Nueva York
Hay además algo interesante después de haber conocido las dos ubicaciones vinculadas a Moxy.
En Chelsea, Café d’Avignon acompaña el despertar del Flower District, con sus flores, sus comerciantes y una Nueva York que comienza a funcionar desde muy temprano.
En Times Square, la sensación es diferente. Aquí prácticamente no existe el silencio.
El público entra y sale, los pedidos se suceden y la cafetería funciona como una pequeña estación dentro del gigantesco movimiento de Midtown. Pero en ambos lugares aparece el mismo concepto: un buen café puede ser también una manera de conocer Nueva York.
Los viajes terminan siendo recordados por grandes experiencias —un musical de Broadway, una vista desde un rascacielos o una noche frente a las luces de Times Square—, pero también por momentos mucho más pequeños.
Un croissant de almendras. Un café caliente antes de comenzar el día.
SunnyNews visitó Café d’Avignon durante su estadía en Moxy Times Square, Nueva York.

ENGLISH VERSION
Café d’Avignon at Moxy Times Square: coffee, pastries and three smiles that make a difference

By Ariel Ferrero
In the heart of Manhattan, this café combines New York’s relentless pace with quality coffee, artisanal pastries and the kind of service that makes you want to come back. Eliana, Melissa and Fernanda are part of that small everyday luxury waiting to be discovered next to Moxy Times Square.
NEW YORK – In a city where millions of people seem to be walking somewhere in a hurry with a cup of coffee in their hands, finding a place that makes you slow down for a few minutes can be an experience in itself.
That happens at Café d’Avignon, the café located next to Moxy Times Square on 36th Street, just steps from Seventh Avenue and in one of Manhattan’s busiest areas.
SunnyNews had already experienced Café d’Avignon during a visit to Moxy Chelsea. This time, we returned to the brand in a completely different setting: the heart of Midtown. And what we found goes well beyond coffee.
A little pause in the middle of Manhattan
Outside, New York does what New York does: horns, tourists, commuters in a hurry, suitcases rolling down the sidewalks and the almost nonstop movement surrounding Times Square, Penn Station and Herald Square. Inside, the pace changes.
The aroma of coffee blends with croissants and pastries, while behind the counter the espresso machines seem to work almost nonstop.
The concept maintains the spirit that has made Café d’Avignon a familiar name in New York: carefully prepared coffee, French-inspired breads and pastries, and a selection that works equally well for a quick breakfast or a longer break during a day exploring Manhattan.
Croissants, flaky pastries, tartines, and sweet and savory options accompany a menu where coffee is, naturally, the star.
During our visit, we went for a combination that is difficult to argue with: a latte, an almond croissant and granola. Simple. Very good. And unmistakably New York.

Eliana, Melissa and Fernanda: when service becomes part of the experience
But this visit offered something that does not appear on the menu. Their names are Eliana, Melissa and Fernanda.
They are part of the team behind the counter, and they represent one of those details that can ultimately define a travel experience far more than spectacular décor or a sophisticated marketing campaign.
You can find good coffee in many places in New York. You can find excellent pastries too.
Finding both accompanied by people who welcome customers with a smile, take a moment to talk and somehow make someone thousands of miles away from home feel welcome is considerably less common.
That is exactly what Eliana, Melissa and Fernanda bring to the experience.
During our visits, we found the service warm, efficient and genuinely friendly, even when the café was busy and customers kept arriving. That matters.
In a city accustomed to measuring almost everything in minutes, they accomplish something more difficult: making sure speed and efficiency do not eliminate the human touch.
Coffee as a travel ritual
For those of us who love coffee, there is another inevitable ritual when traveling: finding “our” place.
The spot where you start your morning before heading out to explore the city, or where you stop for a while to plan the next few hours.
Café d’Avignon can easily become that place for guests staying at Moxy Times Square, but it is equally accessible to anyone visiting the neighborhood.
You do not have to be a hotel guest to walk in.
Its location also makes it a convenient stop while exploring Midtown, with Times Square, Broadway, Bryant Park, Macy’s, Herald Square and the Empire State Building all part of the surrounding Manhattan landscape.

From Chelsea to Times Square, two cafés and two New Yorks
Having now experienced both Café d’Avignon locations connected to Moxy hotels, there is an interesting contrast.
In Chelsea, Café d’Avignon accompanies the awakening of the Flower District, surrounded by flowers, merchants and a New York that starts working very early in the morning.
Times Square feels completely different. Silence barely exists here.
Customers come and go, orders keep moving across the counter, and the café becomes a small station within the enormous flow of Midtown.
Yet both locations share the same idea: a good cup of coffee can also be a way to experience New York.
And perhaps that is the secret.
Trips are remembered for their big experiences — a Broadway musical, the view from a skyscraper or a night surrounded by the lights of Times Square — but also for much smaller moments.
An almond croissant. A hot cup of coffee before starting the day.
SunnyNews visited Café d’Avignon during its stay at Moxy Times Square in New York City.











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