Arajet crece a toda velocidad, pero deja pasajeros varados y sin respuestas

Ariel Ferrero Avatar
Por Ariel Ferrero / SunnyNews & FMGN

La low cost dominicana celebra cifras récord en Argentina mientras acumula episodios de cancelaciones, problemas con equipajes y viajeros abandonados durante horas en los aeropuertos. La expansión comercial parece correr más rápido que su capacidad para responder ante una crisis.

Arajet atraviesa una expansión vertiginosa en la Argentina, pero detrás de los anuncios de nuevas rutas, cifras récord y tarifas promocionales comienza a aparecer una cara mucho menos atractiva: pasajeros varados, vuelos cancelados, equipajes demorados y una preocupante falta de asistencia cuando algo sale mal.

En apenas algunas semanas, la aerolínea dominicana quedó involucrada en dos graves episodios que afectaron a cerca de 400 viajeros argentinos y expusieron las debilidades de su operación y de su sistema de atención al cliente.

El caso más reciente ocurrió el 28 de julio, cuando 171 pasajeros que viajaban desde República Dominicana llegaron a Buenos Aires sin poder retirar sus valijas y denunciaron que no había representantes de Arajet disponibles para ofrecerles información o una solución inmediata.

El vuelo DM3260 debía aterrizar en Ezeiza, pero fue desviado hacia Aeroparque debido a las condiciones meteorológicas. Una vez en tierra, los viajeros comprobaron que sus equipajes no habían sido descargados y permanecieron durante horas en medio de la incertidumbre, los reclamos y la falta de respuestas.

La compañía explicó posteriormente que, como no opera habitualmente en Aeroparque, la entrega de las valijas quedó condicionada por la disponibilidad de los servicios de asistencia en tierra. Arajet aseguró que los equipajes estuvieron siempre bajo su control y que finalmente fueron restituidos a sus propietarios.

La explicación puede justificar las dificultades logísticas provocadas por el cambio de aeropuerto, pero no responde al principal cuestionamiento formulado por los afectados: la ausencia de información y de personal capaz de contener a 171 personas que desconocían dónde estaban sus pertenencias.

Para una aerolínea, una contingencia meteorológica puede ser inevitable. Dejar a los pasajeros sin interlocutores visibles durante una emergencia operativa no lo es.

Doscientos pasajeros varados en Córdoba

El episodio de Aeroparque ocurrió menos de un mes después de otro escándalo todavía más grave.

El 6 de julio, cerca de 200 pasajeros que debían volar desde Córdoba hacia Punta Cana quedaron varados luego de que Arajet cancelara el servicio sin ofrecer una solución inmediata.

Según los testimonios difundidos entonces, la compañía informó primero que el vuelo sería reprogramado y, varias horas después, comunicó su cancelación definitiva. Muchos viajeros habían llegado desde distintas ciudades del interior provincial y tenían reservas de hoteles, excursiones y traslados ya pagados en República Dominicana.

Ante la falta de alternativas concretas, algunas familias debieron comprar pasajes en otras aerolíneas para no perder sus vacaciones. Los gastos adicionales llegaron en ciertos casos hasta los cinco millones de pesos, de acuerdo con los relatos recogidos por medios cordobeses.

Los pasajeros aseguraron que permanecieron durante horas en la terminal sin obtener una explicación clara, una fecha cierta de reprogramación ni una respuesta inmediata sobre los perjuicios económicos sufridos.

La empresa tampoco había emitido hasta ese momento un comunicado público que explicara las causas de la cancelación o detallara cómo serían reubicados los afectados.

Mucho marketing, poca capacidad de respuesta

Los problemas contrastan con la imagen de éxito que Arajet promociona en el mercado argentino.

La compañía informó que transportó 141.470 pasajeros entre Argentina y República Dominicana durante el primer semestre de 2026, un crecimiento del 205,6% frente al mismo período del año anterior. Buenos Aires se convirtió, además, en la ruta con mayor cantidad de pasajeros de toda su red.

Arajet también amplió su presencia con vuelos desde Córdoba, Mendoza y Rosario, además de sus servicios desde Buenos Aires, y superó el millón de pasajeros transportados en toda su operación durante los primeros seis meses del año.

Los números muestran que existe una fuerte demanda de vuelos directos y tarifas competitivas hacia el Caribe. Sin embargo, los episodios registrados en Córdoba y Buenos Aires plantean una pregunta incómoda: ¿está preparada Arajet para sostener semejante crecimiento sin deteriorar la experiencia de sus pasajeros?

La expansión de una aerolínea no se mide solamente por la cantidad de rutas inauguradas, aviones incorporados o boletos vendidos. También se mide por su capacidad para asistir al pasajero cuando se cancela un vuelo, se desvía una aeronave o el equipaje no aparece en la cinta.

En ese terreno, Arajet quedó seriamente cuestionada.

Reclamos que se repiten

Las denuncias publicadas por pasajeros en plataformas de opiniones también describen problemas recurrentes relacionados con demoras, cancelaciones, cambios de itinerarios, dificultades para obtener reembolsos y deficiencias en la atención al cliente.

Trustpilot registra centenares de opiniones sobre Arajet y una calificación promedio cercana a tres puntos sobre cinco. Entre las críticas más frecuentes aparecen la falta de comunicación durante las interrupciones operativas, las reprogramaciones y los cargos adicionales por equipaje o servicios. Al tratarse de comentarios aportados por usuarios, cada caso representa una experiencia individual y no una comprobación independiente, pero la reiteración de reclamos marca una señal de alerta.

La propia política de atención de Arajet establece que, ante una cancelación o demora significativa, la empresa intentará reubicar a los pasajeros en el siguiente vuelo con disponibilidad. También reconoce que los viajeros rechazados involuntariamente por sobreventa pueden tener derecho a una compensación en vuelos alcanzados por las normas estadounidenses.

El problema no parece estar solamente en lo que la empresa promete, sino en la forma en que responde cuando la operación se desmorona.

Una advertencia para los pasajeros

El modelo low cost permite ofrecer tarifas más bajas a cambio de servicios limitados y cargos adicionales. Pero volar barato no significa renunciar al derecho a recibir información, asistencia y soluciones ante una cancelación o una irregularidad.

Arajet ha encontrado en la Argentina uno de los principales motores de su crecimiento. Esa confianza del mercado obliga a la compañía a ofrecer algo más que promociones y anuncios de expansión.

Los pasajeros no pueden quedar librados a su suerte cada vez que aparece un problema.

Una aerolínea que pretende consolidarse como referente regional debe demostrar que también sabe hacerse cargo cuando el vuelo no sale, las valijas no llegan o cientos de personas quedan atrapadas en una terminal.

Por ahora, el crecimiento de Arajet parece mucho más sólido que su capacidad para responder.


Relacionado: