¿Trump Station? La Casa Blanca impulsa rebautizar la histórica Penn Station de Nueva York

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Por Ariel Ferrero / SunnyNews & FMGN

La administración de Donald Trump impulsa la posibilidad de rebautizar la histórica Penn Station como “Trump Station”, en medio de un multimillonario proyecto de renovación que promete transformar la principal terminal ferroviaria de Nueva York y que ya desató una fuerte polémica política.

La emblemática Penn Station, la estación ferroviaria más transitada del hemisferio occidental, podría convertirse en el próximo escenario de una batalla política en Estados Unidos. La administración de Donald Trump impulsa la posibilidad de cambiarle el nombre por “Trump Station”, mientras avanza un ambicioso proyecto de remodelación valuado en unos 8.000 millones de dólares.

La propuesta surgió a partir de una carta enviada por el secretario de Transporte, Sean Duffy, al Congreso estadounidense para solicitar fondos destinados a la renovación de la terminal y otros proyectos de infraestructura. Aunque el funcionario no mencionó oficialmente un nuevo nombre, ya había manifestado públicamente su preferencia.

“Creo que Trump Station suena bastante bien”, dijo Duffy el año pasado.

La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, también respaldó la idea cuando fue consultada meses atrás: “¿Por qué no?”, respondió.

Un proyecto que busca transformar la principal estación de Estados Unidos

La remodelación de Penn Station es uno de los proyectos de infraestructura más importantes del país. Ubicada en pleno Midtown Manhattan, la terminal recibe diariamente a cientos de miles de pasajeros de AmtrakLong Island Rail Road (LIRR) y NJ Transit.

El plan contempla recuperar parte del esplendor arquitectónico perdido hace más de seis décadas, con una nueva fachada de piedra, grandes columnas inspiradas en la histórica estación original y un inmenso hall central inundado de luz natural.

Incluso, algunas de las imágenes conceptuales difundidas muestran en uno de sus interiores el sello presidencial y el nombre de Trump, lo que alimentó aún más la polémica.

Una estación con una historia centenaria

Pese a lo que muchos creen, Penn Station no lleva el nombre del estado de Pennsylvania, sino de la desaparecida Pennsylvania Railroad, la empresa ferroviaria que construyó la estación original.

Inaugurada en 1910, fue considerada una de las obras maestras de la arquitectura Beaux-Arts en Estados Unidos, con enormes columnas de inspiración romana y un monumental salón principal.

Sin embargo, en 1963 fue demolida para construir el actual Madison Square Garden, una decisión que todavía hoy es considerada uno de los mayores errores urbanísticos de Nueva York y que impulsó el movimiento moderno de preservación histórica en la ciudad.

Críticas desde Nueva York

La posibilidad de rebautizar la terminal generó un inmediato rechazo entre dirigentes demócratas y organizaciones de usuarios del transporte.

El congresista neoyorquino Jerry Nadler calificó la iniciativa como una “toma hostil de Penn Station” y cuestionó que el gobierno federal quiera apropiarse políticamente del proyecto.

Por su parte, la organización Riders Alliance advirtió que la discusión está desviando el foco de lo realmente importante.

“Deberíamos estar hablando de mejorar el servicio, ahorrar tiempo y dinero, no de monumentos ni placas con nombres”, afirmó su portavoz, Danny Pearlstein.

Trump quiere dejar su marca

La propuesta encaja con la estrategia del presidente de dejar una impronta personal en grandes obras públicas durante su segundo mandato.

En los últimos meses, la administración impulsó proyectos como un nuevo gran salón de baile para la Casa Blanca, un arco triunfal conmemorativo y logró que el aeropuerto de Palm Beach, en Florida, pasara a llamarse President Donald J. Trump International Airport.

Ahora, el debate podría trasladarse al corazón de Manhattan, donde la histórica Penn Station podría convertirse en el próximo símbolo de una nueva disputa política… y también arquitectónica.

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