Por Ariel Ferrero / SunnyNews & FMGN
Miles de turistas que viajaron para alentar a sus selecciones regresan con una percepción muy diferente del país: destacaron la hospitalidad, la calidez de su gente y experiencias que rompieron con muchos de los prejuicios que tenían antes de llegar.

El Mundial de la FIFA 2026 no solo está dejando goles, emociones y estadios repletos. También está transformando la manera en que miles de visitantes extranjeros perciben a Estados Unidos.
Aficionados provenientes de Europa, África, Asia y América Latina coinciden en que uno de los grandes descubrimientos del viaje fue la hospitalidad de los estadounidenses. Lejos de la imagen de un país dividido que muchas veces proyectan los titulares internacionales o las redes sociales, encontraron personas dispuestas a ayudar, recomendar lugares para conocer e incluso abrirles las puertas de sus hogares.
Una bienvenida inesperada
Harry Gunns, un hincha británico que recorrió varias sedes del torneo, aseguró que la cordialidad fue una constante durante todo el viaje.
“Sentís que estás en casa enseguida”, explicó al recordar la cantidad de recomendaciones que recibió de conductores de Uber, empleados de hoteles y personas que conoció en bares y restaurantes.
Su compatriota Sebastian Reader decidió convertir el Mundial en una aventura de tres meses por Estados Unidos. Durante ese recorrido pasó por ciudades como Chicago, Boston y Dallas, donde vivió una de las experiencias que más lo marcaron: un vecino texano lo invitó a su casa y compartieron varias horas conversando sobre deportes, películas y la vida cotidiana.
Para Reader, fue “una auténtica experiencia estadounidense”.

Más allá de los estereotipos
Muchos visitantes admitieron que antes de viajar imaginaban un país mucho más hostil debido a la imagen transmitida por las noticias y las redes sociales, especialmente en temas relacionados con la polarización política o la seguridad.
Victoria Phillips-Hunter, también del Reino Unido, confesó que había llegado con cierto temor después de ver videos sobre operativos migratorios y episodios de violencia. Sin embargo, aseguró que la realidad fue completamente diferente y que ahora sueña con regresar para recorrer más destinos.
La marroquí Zineb Benlamlih también vivió un momento inolvidable cuando terminó bailando salsa con un grupo de desconocidos en Central Park.
“Era como si los extraños fueran parte de tu familia”, recordó.
El Mundial como puente entre culturas
El torneo también permitió a muchos turistas descubrir aspectos cotidianos de la vida estadounidense que jamás habían experimentado: las enormes estaciones de servicio, las gigantescas porciones de comida, la cultura del automóvil y la diversidad de paisajes y ciudades.
Paradójicamente, varios visitantes contaron que les sorprendió descubrir que muchos estadounidenses ni siquiera sabían que el país estaba organizando el Mundial o simplemente no seguían el fútbol, una situación impensada en gran parte del resto del planeta.
Mucho más que fútbol
Si bien algunos viajeros señalaron que amigos o familiares decidieron no asistir debido a la imagen internacional de Estados Unidos o por las restricciones migratorias que afectan a determinados países, quienes sí pudieron viajar coinciden en que regresan con una visión mucho más positiva.
En definitiva, el Mundial 2026 está dejando un legado que trasciende el deporte: el encuentro entre culturas, las experiencias compartidas y una hospitalidad que, para muchos visitantes, terminó siendo la mayor sorpresa del viaje.
Por Ariel Ferrero











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