Mundial 2026: el gran negocio que transformó el turismo en Estados Unidos, pero sin el esperado aluvión de visitantes

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Por Ariel Ferrero / SunnyNews & FMGN

El torneo dejó un impacto económico estimado en US$ 20.000 millones y disparó el gasto turístico en las ciudades sede. Sin embargo, las llegadas internacionales apenas crecieron un 0,2%, confirmando un nuevo modelo basado en viajeros de alto poder adquisitivo más que en el turismo masivo.

La Copa Mundial de la FIFA 2026 llegó a su fin y, con ella, comenzaron los análisis sobre uno de los eventos deportivos más importantes de la historia. Más allá del espectáculo en las canchas y de una final histórica en el MetLife Stadium de Nueva York/Nueva Jersey, los números muestran una realidad con dos caras para Estados Unidos.

Por un lado, el campeonato representó un extraordinario impulso para la economía. Analistas de Bank of America estiman que el Mundial generó un impacto económico cercano a los 20.000 millones de dólares, consolidándose como uno de los eventos más rentables realizados en el país.

Sin embargo, el esperado desembarco masivo de turistas internacionales nunca terminó de concretarse.

Mucho dinero, pero menos visitantes de lo esperado

Durante el primer mes de competencia, el Departamento de Comercio de Estados Unidos informó que las llegadas de viajeros internacionales por vía aérea crecieron apenas un 0,2% respecto al mismo período del año anterior.

El dato sorprendió a muchos especialistas que proyectaban un fuerte incremento de visitantes impulsado por el torneo. Entre los factores que explican este comportamiento aparecen la congestión en los destinos sede, el aumento de los precios de hoteles y servicios, además de las preocupaciones vinculadas a la seguridad y la logística de los viajes.

Lejos de representar un fracaso, las cifras revelan una estrategia distinta: Estados Unidos terminó apostando por un turismo de mayor poder adquisitivo, capaz de generar un gasto significativamente superior.

El visitante que más gastó

Si bien el número de turistas internacionales prácticamente no varió, el comportamiento del consumo fue completamente diferente.

En las 11 ciudades anfitrionas estadounidenses, el gasto turístico aumentó un 16,7%, impulsado por aficionados que destinaron importantes sumas a hoteles, restaurantes, espectáculos, transporte y experiencias premium.

Dallas y Houston fueron dos de los grandes ejemplos de este fenómeno, registrando niveles récord de reservas hoteleras durante las primeras fases del campeonato y una intensa actividad comercial en los principales corredores turísticos.

Este perfil de visitante permitió compensar la ausencia de un crecimiento masivo en el volumen de viajeros, generando ingresos que beneficiaron tanto a la industria turística como a las economías locales.

México marcó el ritmo en Norteamérica

El panorama fue diferente al otro lado de la frontera.

De acuerdo con el Informe de Impacto Económico del World Travel & Tourism Council (WTTC), México fue el país que mostró el mayor dinamismo turístico entre los tres anfitriones del Mundial.

El mercado mexicano registró mejores resultados en indicadores como el crecimiento del PIB turístico, el gasto de visitantes internacionales y la llegada de viajeros extranjeros.

La cercanía geográfica, una estructura de costos más accesible y una oferta turística competitiva hicieron que muchos aficionados optaran por combinar el Mundial con una experiencia de viaje en México, o incluso concentraran allí gran parte de su estadía.

El desafío del legado

Más allá de los resultados económicos inmediatos, el gran desafío para Estados Unidos comienza ahora.

Los especialistas estiman que el Mundial generó un retorno social y económico equivalente a US$ 4,03 por cada dólar invertido, una cifra que confirma la rentabilidad del evento.

No obstante, también dejó al descubierto algunos desafíos estructurales para el turismo estadounidense: el elevado costo de los viajes, la percepción de seguridad y determinadas barreras logísticas continúan limitando la llegada de un mayor volumen de visitantes internacionales.

La verdadera prueba será transformar el éxito financiero del Mundial en un legado sostenible, capaz de convertir la enorme exposición global obtenida durante el torneo en un crecimiento permanente del turismo internacional.

Porque si algo dejó claro la Copa Mundial 2026 es que Estados Unidos logró atraer a quienes más gastan. El próximo objetivo será convencer también a los millones de viajeros que, esta vez, decidieron quedarse en casa.

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