Por Nacho Urkía – SunnyNews & FMGN
Las políticas migratorias más duras podrían reducir la llegada de hinchas internacionales y desviar millones de visitantes hacia Canadá y México, justo cuando Estados Unidos busca convertir el Mundial 2026 en un motor histórico para su turismo.
El Mundial de la FIFA 2026, que se disputará en Estados Unidos, Canadá y México, estaba llamado a ser el gran motor de recuperación del turismo internacional hacia Estados Unidos. Sin embargo, nuevas políticas migratorias y restricciones de viaje impulsadas por el gobierno estadounidense están generando preocupación en la industria turística y deportiva.
Restricciones que llegan en un momento sensible

En los últimos meses, la administración federal ha implementado medidas que incluyen:
- Suspensión o restricciones de visas para decenas de países.
- Mayor control migratorio y revisión de antecedentes.
- Alertas y tensiones en estados sede del torneo.
Algunas de esas naciones afectadas por restricciones o controles más severos podrían participar en el Mundial 2026, lo que genera dudas sobre la llegada de sus aficionados.
Advertencias de organizaciones y caída del turismo
La preocupación no es solo teórica.
- Organizaciones de derechos civiles emitieron alertas de viaje para Florida, una de las sedes del Mundial, advirtiendo sobre detenciones arbitrarias y controles migratorios intensificados.
- En paralelo, el turismo internacional hacia Estados Unidos ya cayó un 4,2% en 2025, pese a que el turismo global creció.
- El sector estima pérdidas de hasta 11 millones de visitantes y 50.000 millones de dólares por el endurecimiento migratorio.
Esto ocurre justo cuando el país esperaba que el Mundial funcionara como un gran catalizador de llegadas internacionales.
El riesgo de un Mundial “fragmentado”

Analistas del sector señalan tres posibles efectos directos:
1) Menos hinchas internacionales
El temor a controles migratorios estrictos, detenciones o procesos complejos de visa puede desincentivar viajes, especialmente desde regiones con mayores restricciones.
2) Desvío de turistas hacia Canadá y México
Al ser sedes compartidas, algunos visitantes podrían optar por:
- Ver partidos solo en Canadá o México.
- Evitar escalas o estadías en territorio estadounidense.
3) Impacto en la imagen del destino
El turismo depende tanto de la percepción como de las políticas reales.
Especialistas advierten que el clima político y las restricciones pueden afectar la imagen del país a largo plazo, incluso si el Mundial atrae visitantes temporales.
Un evento clave para revertir la tendencia

El Mundial 2026 será el más grande de la historia:
- 48 selecciones.
- Millones de visitantes esperados.
- 75% de los partidos en territorio estadounidense.
El sector turístico confía en el torneo para revertir la caída del turismo internacional, pero advierte que las políticas migratorias podrían reducir ese efecto.
La paradoja del Mundial estadounidense
Estados Unidos busca posicionar el Mundial como:
- Plataforma turística global.
- Antesala de los festejos por los 250 años de independencia en 2026.
- Gran vidriera para ciudades como Nueva York, Miami, Los Ángeles y Dallas.
Pero al mismo tiempo:
- Endurece controles migratorios.
- Amplía restricciones de entrada.
- Genera alertas de viaje en estados sede.
El resultado es una contradicción estratégica:
el evento que debería abrir las puertas al mundo llega en un momento en que la política migratoria tiende a cerrarlas.
Conclusión
El Mundial 2026 sigue siendo una oportunidad histórica para el turismo estadounidense. Pero el impacto real dependerá menos de la pelota y más de la política:
- Si se flexibilizan procesos de entrada: boom turístico.
- Si persisten las restricciones: visitantes desviados a Canadá y México.
- Si se deteriora la percepción internacional: efecto limitado o desigual.
El torneo podría convertirse no solo en un evento deportivo, sino en un termómetro global de la política migratoria estadounidense.
Por Nacho Urkía











Dejá una respuesta