Nueva York se despide por cuatro años del legendario Hotel Plaza: de los Beatles a Mi pobre angelito, un ícono que hizo historia

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POR ARIEL FERRERO / SUNNYNEWS & FMGN

El emblemático hotel de la Quinta Avenida, frente a Central Park, cerrará en enero de 2027 para restaurar su histórica fachada. Por sus habitaciones pasaron los Beatles, estrellas de Hollywood y grandes personalidades, mientras sus salones fueron escenario de películas inolvidables. Una de las postales más famosas de Manhattan entrará en pausa.


Hay edificios que forman parte de una ciudad. Y hay otros que, de alguna manera, terminan convirtiéndose en la ciudad misma. El Hotel Plaza de Nueva York pertenece a esa segunda categoría.

Su inconfundible silueta, frente a Central Park y sobre la Quinta Avenida, es una de las imágenes más reconocibles de Manhattan. Durante más de un siglo recibió a celebridades, presidentes, músicos, escritores y viajeros de todo el mundo.

Pero ahora, uno de los hoteles más famosos del planeta se prepara para bajar temporalmente sus persianas.

El Plaza cerrará en enero de 2027 durante aproximadamente cuatro años para realizar una importante restauración de su histórica fachada, según informó The New York Times a partir de declaraciones de Fairmont Hotels & Resorts, la compañía que administra el establecimiento.

La decisión implica una pausa en la historia de uno de los grandes símbolos del lujo neoyorquino. Y también de uno de los hoteles más cinematográficos del mundo.

En Home Alone 2: Lost in New York (1992), Donald Trump, por entonces propietario del hotel, tuvo su cameo. Años después, el director se arrepintió.

El hotel donde Kevin McCallister vivió su gran aventura en Nueva York

Para millones de personas, el Plaza tiene un significado especial gracias a una de las películas navideñas más queridas de todos los tiempos.

En Home Alone 2: Lost in New York (1992), conocida en América Latina como Mi pobre angelito 2, el pequeño Kevin McCallister, interpretado por Macaulay Culkin, llega solo a Nueva York y termina alojándose en el lujoso hotel utilizando la tarjeta de crédito de su padre.

Sus recorridos por el lobby, los ascensores, los pasillos y las habitaciones transformaron al Plaza en uno de los escenarios más recordados de la película.

Incluso Donald Trump, que entonces era propietario del establecimiento, realizó una breve aparición indicando a Kevin cómo llegar al lobby.

Desde entonces, generaciones de viajeros llegan al hotel buscando reconocer los lugares que vieron en la pantalla.

Y para muchos turistas, fotografiar su entrada es casi tan obligatorio como visitar el Rockefeller Center o recorrer Central Park.

La llegada de los Beatles desató escenas de auténtica Beatlemanía.

El día que los Beatles revolucionaron el Plaza

Mucho antes de que Kevin McCallister llegara a Manhattan, cuatro jóvenes británicos habían provocado allí una verdadera revolución.

En febrero de 1964, John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr se alojaron en el Hotel Plaza durante su primera visita a Estados Unidos.

La llegada de los Beatles desató escenas de auténtica Beatlemanía. Miles de fanáticos se concentraron frente al edificio con la esperanza de ver a sus ídolos, mientras periodistas y fotógrafos seguían cada movimiento de los músicos.

La visita coincidió con la histórica presentación del grupo en The Ed Sullivan Show, uno de los acontecimientos televisivos más importantes de la música popular.

El Plaza fue así testigo privilegiado del comienzo de la conquista estadounidense de los Beatles.

Y desde entonces quedó asociado para siempre con uno de los momentos más extraordinarios de la historia del rock.

De Alfred Hitchcock a The Great Gatsby: un hotel de película

El vínculo del Plaza con Hollywood comenzó mucho antes de Home Alone 2.

En 1959, Alfred Hitchcock utilizó el hotel como escenario de North by Northwest, protagonizada por Cary Grant.

También apareció en películas como The Way We Were, Sleepless in Seattle y Bride Wars.

Su nombre está ligado además al universo literario de The Great Gatsby, la célebre novela de F. Scott Fitzgerald, que convirtió al Plaza en parte de la historia cultural de la Nueva York de los años veinte.

Sus salones también albergaron fiestas legendarias. Una de las más famosas fue el Black and White Ball, organizado en 1966 por el escritor Truman Capote, que reunió a figuras de Hollywood, artistas, millonarios y personalidades de la alta sociedad.

Más que un alojamiento, el Plaza fue durante décadas un escenario donde se cruzaron la cultura, el espectáculo y el poder.

Un castillo francés en el corazón de Manhattan

Inaugurado el 1 de octubre de 1907, el Plaza fue diseñado por Henry Janeway Hardenbergh, el mismo arquitecto responsable del Dakota, el famoso edificio de Central Park West donde vivió John Lennon.

Su arquitectura, inspirada en el Renacimiento francés, parece trasladar un castillo europeo al corazón de Nueva York.

Con su fachada de piedra, sus tejados característicos y sus interiores ornamentados, el hotel se convirtió rápidamente en símbolo de sofisticación y exclusividad.

El crítico de arquitectura Paul Goldberger lo describió alguna vez como un castillo francés ampliado hasta las dimensiones de un pequeño rascacielos, enriquecido con una multitud de detalles clásicos.

A lo largo de su historia, el establecimiento cambió varias veces de propietarios.

Entre ellos estuvo Donald Trump, quien lo adquirió en 1988, aunque posteriormente perdió el control del hotel tras atravesar dificultades financieras.

A comienzos de los años 2000, una importante transformación convirtió parte de sus instalaciones en residencias privadas.

Actualmente, el edificio alberga 282 habitaciones hoteleras y 181 apartamentos particulares.

¿Por qué cerrará durante cuatro años?

Según informó Fairmont Hotels & Resorts, el edificio necesita una intervención de gran magnitud para preservar su fachada histórica.

La restauración buscará proteger sus elementos arquitectónicos y garantizar su conservación a largo plazo.

La compañía explicó que mantener una propiedad de semejante importancia histórica requiere trabajos especializados y un tratamiento cuidadoso de sus materiales originales.

Por el momento, no se informó el costo total de las obras. Tampoco está claro si los residentes de los apartamentos privados deberán abandonar temporalmente sus viviendas durante la restauración.

El cierre está previsto para enero de 2027 y se extendería durante aproximadamente cuatro años, aunque el cronograma podría modificarse según el avance de los trabajos.

El Plaza, una visita imprescindible aunque no te alojes allí

Para conocer el Plaza nunca fue indispensable reservar una habitación.

Durante décadas, turistas y neoyorquinos disfrutaron de sus espacios gastronómicos, especialmente el célebre Palm Court, uno de los salones más tradicionales de Manhattan para tomar el té.

Su ubicación también es privilegiada. A pocos pasos se encuentran Central Park, la Quinta Avenida, las tiendas de lujo y algunos de los paseos más emblemáticos de Nueva York.

Por eso, el hotel es mucho más que una propiedad exclusiva: es parte del recorrido sentimental y turístico de la ciudad.

Dónde queda: 768 Fifth Avenue, Nueva York, frente a Central Park.

Sitio oficial: https://www.theplazany.com/

Nueva York pierde temporalmente una parte de su historia

Cuando el Plaza cierre sus puertas, Manhattan no perderá su imponente edificio ni su famosa silueta frente a Central Park.

Pero durante varios años quedará suspendida una experiencia que forma parte de la identidad de Nueva York.

Ya no será posible alojarse en el hotel donde durmieron los Beatles, recorrer los espacios que hicieron famoso a Kevin McCallister o disfrutar del ambiente que inspiró a escritores y cineastas.

Será una pausa necesaria para preservar uno de los grandes tesoros arquitectónicos de la ciudad.

Y también una oportunidad para recordar que los hoteles pueden ser mucho más que lugares donde pasar la noche.

Pueden convertirse en protagonistas de la historia. Porque el Plaza no es simplemente un hotel de Nueva York. Es uno de los lugares donde Nueva York aprendió a contarle sus historias al mundo.


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