Por Ariel Ferrero / SunnyNews & FMGN
La ciudad permitirá que bares, cafés y restaurantes mantengan sus mesas y estructuras exteriores también durante el invierno. La decisión de Zohran Mamdani consolida una costumbre nacida durante la pandemia que terminó transformándose en parte de la experiencia gastronómica y turística de Nueva York.

NUEVA YORK.- Tomarse un café mirando pasar Manhattan, almorzar sobre una vereda del West Village o cenar bajo las luces de una calle de SoHo ya no tendrá temporada en Nueva York. La gastronomía al aire libre podrá funcionar durante los 12 meses del año, incluido el duro invierno neoyorquino.
El alcalde Zohran Mamdani firmó una nueva legislación que elimina la obligación de desmontar las estructuras instaladas sobre las calles entre el 30 de noviembre y el 31 de marzo. Además, estos espacios podrán permanecer abiertos diariamente hasta las 23.
La decisión modifica una experiencia urbana que nació por necesidad durante la pandemia pero que terminó convirtiéndose en una nueva manera de disfrutar Nueva York, tanto para sus habitantes como para los millones de turistas que recorren la ciudad cada año.

De una emergencia a parte del paisaje de Nueva York
El programa Open Restaurants comenzó el 22 de junio de 2020 bajo la administración del entonces alcalde Bill de Blasio. En aquel momento, colocar mesas en veredas y calles era una solución para que restaurantes y bares pudieran sobrevivir mientras las restricciones sanitarias limitaban el servicio en interiores.
Pero las mesas se quedaron. Y Nueva York descubrió algo que ciudades como París, Roma o Madrid conocían desde hacía décadas: la gastronomía también puede formar parte de la calle.
En su momento de mayor expansión, casi 12.000 establecimientos participaron del programa. Sin embargo, las nuevas regulaciones y especialmente el costo de desmontar, almacenar y volver a instalar las estructuras redujeron esa cifra a menos de 1.600 durante la última primavera boreal.
Mamdani quiere revertir esa tendencia.
“La mayoría de los restaurantes o cafés no tiene decenas de miles de dólares disponibles de un momento a otro”, explicó el alcalde al firmar la medida frente al City Hall. Según la administración, permitir mantener las instalaciones durante todo el año podría impulsar a miles de establecimientos a regresar al programa.

Nueva York también quiere vivir afuera en invierno
Desde el punto de vista turístico, el cambio tiene un atractivo particular porque el invierno es una de las temporadas más especiales para visitar Nueva York, especialmente durante Navidad y Año Nuevo.
Hasta ahora, precisamente cuando millones de visitantes llegaban para disfrutar de las luces navideñas, Rockefeller Center, Fifth Avenue o Times Square, buena parte de las estructuras gastronómicas exteriores debía desaparecer.
La nueva legislación cambia esa ecuación. No significa que todas las terrazas vayan a funcionar a pleno con temperaturas bajo cero o durante una tormenta de nieve. Cada restaurante decidirá cómo utiliza su espacio. Pero aquellos que apuesten por calefacción, cerramientos permitidos y propuestas adaptadas al invierno podrán mantener viva la experiencia.
Y hay algo más profundo detrás de la medida. Nueva York lleva años intentando recuperar espacio urbano para peatones, ciclistas y actividades sociales. Las mesas exteriores son parte de esa transformación y han cambiado la fisonomía de barrios como Greenwich Village, SoHo, Chelsea, Williamsburg y el Lower East Side.
Lo que nació como una respuesta desesperada frente al Covid terminó sobreviviendo a la pandemia.
Ahora se convierte definitivamente en parte de Nueva York: una ciudad donde, incluso en invierno, la vida quiere seguir ocurriendo en la calle.











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