POR ARIEL FERRERO / SUNNYNEWS & FMGN
Cada primavera, miles de pingüinos de Magallanes regresan a las costas de Chubut para reproducirse. Desde Punta Tombo hasta Península Valdés, una guía para conocer sus secretos y descubrir algunos de los mejores lugares para observarlos en libertad.

Hay un momento del año en que la costa de Chubut se llena de pequeños protagonistas vestidos de blanco y negro. Son los pingüinos de Magallanes, que cada primavera regresan a la Patagonia para iniciar una nueva temporada reproductiva y ofrecen uno de los espectáculos naturales más fascinantes del sur argentino.
Desde Puerto Madryn, uno de los principales destinos de turismo de naturaleza del país, es posible visitar distintas colonias y observar de cerca cómo estas aves caminan entre la estepa y el mar, construyen sus nidos y alimentan a sus pichones.
Pero detrás de su andar simpático se esconden algunas curiosidades sorprendentes.
Cinco secretos de los pingüinos de Magallanes
1. No vuelan, pero son grandes nadadores. Sus alas funcionan como aletas y les permiten desplazarse con extraordinaria agilidad bajo el agua, donde buscan peces y otros alimentos.
2. Regresan a casa cada primavera. A partir de septiembre, muchos ejemplares vuelven a los mismos sitios de nidificación utilizados en temporadas anteriores para preparar sus nidos y comenzar el cortejo.
3. Noviembre es el mes de los primeros pichones. Después de la incubación, las crías comienzan a nacer y dependen de sus padres, que alternan sus viajes al mar para conseguir alimento.
4. Se quedan hasta el final del verano. La temporada se extiende generalmente desde septiembre hasta marzo o mediados de abril, cuando los ejemplares abandonan progresivamente las colonias.
5. No viven todos en el mismo paisaje. Algunas colonias se encuentran junto a playas, otras entre acantilados y otras en plena estepa patagónica, lo que convierte cada excursión en una experiencia diferente.

Dónde ver pingüinos cerca de Puerto Madryn
Punta Tombo: el gran clásico patagónico
A unos 180 kilómetros al sur de Puerto Madryn, es una de las colonias continentales más conocidas de pingüinos de Magallanes. Sus senderos habilitados permiten observarlos en su ambiente natural, mientras que el centro de visitantes ofrece información sobre la especie y su conservación.
Punta Cantor: pingüinos entre acantilados
Ubicada en Caleta Valdés, dentro de Península Valdés, combina paisajes de estepa, acantilados y mar. Es una alternativa para quienes buscan sumar el avistaje de pingüinos a un recorrido por otros atractivos naturales de la península.
Estancia San Lorenzo: naturaleza e historia rural
En el sector de Punta Norte, esta estancia permite visitar una colonia de pingüinos y conocer parte de la tradición ganadera patagónica. La experiencia combina fauna silvestre, paisajes costeros e historia de la producción ovina.
Punta Ninfas y El Pedral: una experiencia diferente
A unos 70 kilómetros de Puerto Madryn, en el extremo sur del Golfo Nuevo, se encuentra una de las colonias más jóvenes de la región.
La estancia El Pedral ofrece excursiones que combinan el encuentro con los pingüinos, gastronomía y una experiencia de campo. Su casco histórico, construido en 1923, aporta un atractivo adicional.
Cuándo viajar y qué tener en cuenta
La temporada de pingüinos comienza en septiembre, pero noviembre y los meses de verano son especialmente atractivos para observar la actividad de las colonias y el crecimiento de los pichones.
Es importante recordar que se trata de animales silvestres: los visitantes deben respetar los senderos, mantener distancia y evitar alimentarlos o interferir en su comportamiento.
Además, las condiciones de acceso y las excursiones disponibles varían según cada colonia, por lo que conviene consultar antes de viajar.











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