POR RAQUEL WARBURG / SUNNYNEWS & FMGN
La capital de Estados Unidos votará el 3 de noviembre una propuesta para prohibir el foie gras. Reconocidos chefs y restaurantes se oponen a la medida, mientras un establecimiento ofrece un menú especial de US$ 150 para defender este símbolo de la alta gastronomía.

En medio de la fuerte polarización política que atraviesa Estados Unidos, un producto gastronómico consiguió algo inesperado: poner de acuerdo a republicanos y demócratas. El protagonista es el foie gras, cuyo futuro se decidirá en las urnas de Washington el próximo 3 de noviembre.
Ese día, coincidiendo con las elecciones legislativas de mitad de mandato, los habitantes de la capital estadounidense deberán pronunciarse sobre una iniciativa que busca prohibir la comercialización de este alimento elaborado a partir del hígado de patos y gansos sometidos a alimentación forzada.
La propuesta generó una intensa controversia entre defensores del bienestar animal y representantes del sector gastronómico.
Un menú de US$ 150 para defender el foie gras
Uno de los protagonistas de la campaña es Butterworth’s, un restaurante de Capitol Hill frecuentado por simpatizantes del movimiento MAGA, que respalda al presidente Donald Trump.
El establecimiento decidió ofrecer un menú especial de US$ 150 basado en foie gras para convencer a sus clientes de rechazar la prohibición.
Pero la oposición también llega desde el otro extremo político. El reconocido chef español José Andrés, identificado con causas progresistas, cuestionó la iniciativa al considerar que, si se prohíbe el foie gras por la crueldad de su producción, debería aplicarse el mismo criterio al consumo de carne.
Una polémica que atraviesa Estados Unidos
La discusión sobre el foie gras no es nueva. California aplica desde 2012 una prohibición que desencadenó una prolongada batalla judicial, mientras que Denver también tendrá una consulta sobre el tema el 3 de noviembre.
Los defensores de la prohibición consideran que el método de alimentación forzada utilizado en su producción constituye maltrato animal. Los opositores, en cambio, cuestionan que se prohíba específicamente este producto.
Así, mientras Estados Unidos se prepara para unas elecciones decisivas, el foie gras se convirtió en el inesperado protagonista de una batalla que mezcla gastronomía, política y bienestar animal.











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