POR ARIEL FERRERO / SUNNYNEWS & FMGN
Frente al Sheraton Miramar y a pocos pasos del océano Pacífico, uno de los atractivos más fotografiados de Chile conserva una historia que comenzó en 1962. Flores, precisión suiza y una curiosa tradición forman parte del encanto de este rincón de la Ciudad Jardín.

VIÑA DEL MAR, Chile. Hay lugares que se convierten en símbolos de una ciudad y que, con el paso del tiempo, terminan siendo parte de su identidad. En Viña del Mar, uno de ellos es el famoso Reloj de Flores, una colorida atracción turística que combina naturaleza, historia y una particular tradición que cautiva a visitantes de todo el mundo.
Ubicado a los pies del Cerro Castillo, frente a la playa Caleta Abarca y prácticamente enfrente del imponente Sheraton Miramar Hotel & Convention Center, este singular reloj se ha convertido en una de las postales más reconocibles de la costa chilena.
Su historia comenzó en 1962, cuando Chile organizó la Copa Mundial de Fútbol y Viña del Mar fue elegida como una de las ciudades anfitrionas. Como parte de los trabajos de embellecimiento urbano, las autoridades decidieron instalar un reloj monumental que terminaría convirtiéndose en uno de los mayores atractivos turísticos de la ciudad.
El mecanismo original fue fabricado por la prestigiosa firma Favag, en Neuchâtel, Suiza, país reconocido mundialmente por su tradición relojera. El Reloj de Flores fue inaugurado el 15 de mayo de 1962, poco antes del comienzo del campeonato mundial.

Un jardín que también marca las horas
Lo que distingue a esta atracción es que no se trata simplemente de un jardín decorativo. Es un verdadero reloj en funcionamiento, cuyas agujas se desplazan sobre una enorme superficie cubierta de flores y plantas ornamentales.
Su estructura está integrada por más de 8.000 flores y plantas, según registros históricos municipales, que conforman los números y los diferentes diseños de su esfera. Las especies se renuevan periódicamente para conservar sus colores y adaptarse a las estaciones del año.
A lo largo de más de seis décadas, el reloj atravesó diferentes procesos de modernización. Su maquinaria original fue reemplazada por sistemas electrónicos y posteriormente incorporó tecnología de sincronización satelital.
También logró recuperarse de episodios difíciles, como los daños provocados por actos de vandalismo y la caída de un árbol durante un fuerte temporal en 2017.

SunnyNews frente al emblemático Reloj de Flores de Viña del Mar, uno de los principales símbolos turísticos de la ciudad chilena, en el marco del viaje de prensa organizado por el Sheraton Miramar Hotel & Convention Center, ubicado justo enfrente de esta histórica atracción.
Una fotografía que promete el regreso
Pero el Reloj de Flores también tiene su propia leyenda. Según una tradición popular de Viña del Mar, quienes se fotografían frente al reloj, dejándolo a sus espaldas, algún día regresarán a la ciudad.
Verdadera o no, la creencia forma parte del encanto del lugar y contribuye a que miles de turistas busquen llevarse su fotografía junto a este emblemático jardín.

Su ubicación es otro de sus grandes atractivos. A pocos pasos se encuentra la playa Caleta Abarca, mientras que al otro lado del paseo costero se destaca el Sheraton Miramar, uno de los hoteles más emblemáticos de Viña del Mar, construido sobre las rocas y con espectaculares vistas al océano Pacífico.
Desde allí, el visitante puede continuar su recorrido hacia otros puntos de interés, como el Castillo Wulff, la Avenida Marina y los tradicionales paseos frente al mar.
Con acceso gratuito y rodeado por uno de los paisajes más característicos de la costa chilena, el Reloj de Flores demuestra que algunos atractivos turísticos no necesitan grandes dimensiones para convertirse en inolvidables.












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