Dormir en una antigua escuela a los pies del Vesubio: el eco-hostel que apuesta al turismo sustentable

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Por Raquel Warburg / SunnyNews & FMGN

Una antigua escuela de Ercolano, cerca de Nápoles y de uno de los sitios arqueológicos más fascinantes de Italia, fue transformada en un hostel sustentable con vista al Golfo de Nápoles. Muebles reciclados, recolección de agua de lluvia, filosofía plastic free y hasta una original habitación dentro de una roulotte vintage forman parte de la experiencia.

Hay lugares donde el alojamiento termina convirtiéndose en parte del viaje. A los pies del Vesubio y muy cerca de las famosas ruinas de Herculano, una antigua escuela encontró una segunda vida como uno de los proyectos de turismo sustentable más originales de la región de Nápoles.

Se trata del Eco Hostel Floreale, en Ercolano, nacido hace más de diez años a partir de la reconversión de un edificio escolar.

Una enorme buganvilla fucsia recibe a los viajeros antes de ingresar a una recepción rodeada de objetos procedentes de diferentes rincones del mundo, paredes de colores y muebles realizados con materiales recuperados.

Detrás del proyecto está Cristiano Polcaro, empresario de la zona del Vesubio y viajero apasionado que, junto con un equipo de cinco personas, convirtió el lugar en un punto de referencia para quienes buscan descubrir esta región de Italia desde una perspectiva diferente.

La ubicación ayuda: desde allí es posible combinar el Vesubio, las villas históricas del siglo XVIII y las excavaciones arqueológicas de Herculano, además de disfrutar de vistas hacia el mar y el Golfo de Nápoles.

Una idea nacida viajando por el mundo

“Después de recorrer el mundo y conocer modelos de sustentabilidad en Nueva Zelanda, Alemania y Asia, me pregunté por qué no hacer lo mismo en nuestra casa, a los pies del Vesubio y a pocos pasos de las excavaciones de Herculano”, cuenta Polcaro desde la terraza del último piso, con el Golfo de Nápoles como escenario.

La filosofía sustentable aparece prácticamente en todos los rincones.

Las antiguas puertas de las aulas fueron reutilizadas como puertas de las habitaciones, mientras que las mesas del bar fueron construidas recuperando muebles del viejo comedor escolar.

Otras estructuras de madera proceden de antiguas embarcaciones en desuso y de materiales recuperados durante diferentes viajes.

Agua de lluvia y nada de botellas de plástico

La sustentabilidad no se limita a la decoración. Uno de los ejes del proyecto es el aprovechamiento de los recursos naturales, especialmente del agua.

“Recogemos el agua de lluvia directamente desde la terraza en contenedores especiales y la reutilizamos para regar las plantas y limpiar las áreas exteriores del eco-hostel”, explica Polcaro.

El establecimiento mantiene además una política plastic free.

“Aquí nunca beberás agua en botellas de plástico, sino únicamente en vidrio o directamente de la canilla. Como amo el mar, sé muy bien que el plástico es su principal enemigo”, afirma.

El hostel también es pet friendly.

Un hostel que también funciona como espacio cultural

El Eco Hostel Floreale recibe principalmente viajeros internacionales y funciona además como un pequeño centro cultural y punto de encuentro.

Cuenta con espacios multifuncionales y la antigua palestra de la escuela fue transformada en una sala de proyecciones utilizada también por startups y grupos de jóvenes.

Y hay un detalle que inmediatamente llama la atención de cualquier argentino que llegue hasta allí.

En la entrada, junto a un árbol de granadas, aparece un mural dedicado a Diego Armando Maradona, realizado por reconocidos artistas urbanos argentinos.

Una presencia que difícilmente podría faltar a pocos kilómetros de Nápoles.

Una roulotte vintage de 1982 fue completamente recuperada y transformada en la denominada “Love Room”.

Una roulotte de 1982 convertida en habitación

Pero probablemente el rincón más curioso del hostel se encuentra en el jardín. Allí descansa una roulotte vintage de 1982, completamente recuperada y transformada en la denominada “Love Room”.

La pequeña casa rodante fue reciclada utilizando textiles artesanales y materiales recuperados. Luces blancas crean la atmósfera interior, mientras las paredes están decoradas con telas procedentes de Indonesia y parte del mobiliario fue construido con maderas de antiguas embarcaciones.

Una mini-casa que resume buena parte de la filosofía del lugar: dar una nueva vida a aquello que parecía haber terminado la suya.

Otra manera de descubrir Herculano y Nápoles

El proyecto muestra también cómo está cambiando una parte del turismo en Italia.

Ya no se trata solamente de elegir qué monumentos visitar, sino también de buscar alojamientos vinculados con el territorio, con una historia propia y con una menor huella ambiental.

Y en Ercolano la experiencia tiene un escenario difícil de igualar: el Vesubio de un lado, el Golfo de Nápoles del otro y una de las ciudades romanas mejor conservadas del mundo a pocos pasos.

Una vieja escuela convertida en hostel demuestra que incluso el lugar donde uno duerme puede convertirse en una historia del viaje.


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