Por Raquel Warburg / SunnyNews & FMGN
El Tribunal General de la Unión Europea respaldó el veto de Bruselas a la compra de ETraveli por 1.630 millones de euros. Los jueces concluyeron que la operación habría reforzado la posición ya dominante de Booking en las reservas hoteleras online y elevado las barreras para sus competidores.

Booking recibió un duro revés en Europa. El Tribunal General de la Unión Europea rechazó este miércoles su intento de revertir la prohibición de adquirir ETraveli Group por 1.630 millones de euros, respaldando así la decisión adoptada por la Comisión Europea en 2023.
Pero el fallo va bastante más allá de una operación empresarial frustrada. La sentencia pone nuevamente en primer plano una cuestión que desde hace años preocupa a buena parte de la industria turística: el enorme poder que Booking ha acumulado en la distribución hotelera online.
Los jueces europeos fueron explícitos al señalar que la Comisión determinó correctamente que la adquisición de ETraveli, uno de los principales operadores europeos de reservas aéreas online, habría reforzado la posición “ya dominante” de Booking en el mercado de las agencias de viajes online dedicadas al sector hotelero.
Un gigante que quería ser todavía más grande
La operación tenía un objetivo estratégico evidente: incorporar con mucha mayor fuerza la venta de vuelos al ecosistema de Booking y convertir la plataforma en una suerte de ventanilla única donde un viajero pudiera reservar prácticamente todo su viaje.
ETraveli Group, con sede en Suecia y propiedad de CVC Capital Partners, controla marcas como Gotogate y Mytrip y opera además TripStack, especializada en distribución de contenido aéreo.
Para Booking, integrar esa estructura representaba una oportunidad para captar viajeros desde el momento mismo de la compra del pasaje y conducirlos posteriormente hacia su negocio más poderoso y rentable: las reservas de alojamiento.
Precisamente allí apareció la principal objeción de Bruselas. La Comisión Europea consideró que la adquisición podía permitir a Booking aprovechar el negocio de los vuelos para reforzar todavía más su posición en hoteles, dificultando la expansión de otras agencias de viajes online y aumentando las barreras de entrada para nuevos competidores.
Europa le pone un límite
Booking había llevado el caso ante el Tribunal General argumentando, entre otros puntos, que la Comisión había aplicado criterios jurídicos incorrectos y se había apartado de sus propias directrices para evaluar fusiones empresariales.
Los magistrados rechazaron esos argumentos.
El tribunal consideró que las normas europeas permiten analizar nuevas formas de concentración y riesgos para la competencia surgidos especialmente en los mercados digitales.
Uno de los puntos centrales es el llamado “apalancamiento inverso”: utilizar una posición que no es dominante en un mercado —en este caso los vuelos— para fortalecer una posición que ya es dominante en otro, como ocurre con Booking en las reservas hoteleras online.
La Justicia europea también avaló el argumento de que la operación podía incrementar las barreras de entrada y expansión de los competidores, reduciendo las posibilidades de que otros actores desafiaran el liderazgo de Booking.

Hoteles frente al poder de las grandes plataformas
El caso toca uno de los puntos más sensibles de la transformación digital del turismo.
Durante años, Booking y otras grandes agencias de viajes online revolucionaron la forma de reservar alojamiento, ofreciendo al viajero una enorme cantidad de hoteles en una misma plataforma y proporcionando a establecimientos pequeños y medianos una vidriera global que difícilmente podrían haber conseguido por sus propios medios.
Pero ese éxito también modificó profundamente la relación de fuerzas.
Para miles de hoteles, especialmente independientes, las grandes OTA pasaron de ser un canal complementario a convertirse en una fuente fundamental de clientes, con las correspondientes comisiones y una dependencia cada vez mayor de sus algoritmos, posicionamiento y condiciones comerciales.
La propia investigación europea había advertido que una mayor concentración podía traducirse en mayores costos para los hoteles y potencialmente precios más elevados para los consumidores.
El problema, por lo tanto, no es solamente cuántas reservas concentra una plataforma. La cuestión central es hasta qué punto un intermediario puede crecer antes de que hoteles y competidores tengan cada vez menos alternativas reales para llegar al viajero.
Booking no se rinde
La compañía estadounidense expresó su decepción con la sentencia y aseguró que continúa considerando equivocada la evaluación realizada por la Comisión Europea, tanto desde el punto de vista jurídico como de los hechos.
Booking analiza ahora recurrir ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, máxima instancia judicial del bloque.
La batalla, por lo tanto, podría continuar.
Sin embargo, la sentencia de este miércoles representa una victoria significativa para la política europea de defensa de la competencia y una señal dirigida a los gigantes digitales: crecer comprando nuevos eslabones del viaje también tendrá límites cuando ese crecimiento pueda consolidar una posición dominante difícil de desafiar.
Para Booking, el negocio de 1.630 millones de euros vuelve a quedar bloqueado.
Para el resto de la industria turística, el mensaje de Europa resulta todavía más importante: ni siquiera el mayor escaparate digital del alojamiento puede expandirse sin límites.











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