Menos argentinos viajan al exterior: el turismo siente el impacto del nuevo escenario económico

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Por Raquel Warburg | SunnyNews & FMGN

Las salidas del país se desplomaron 21,2% interanual en julio, según datos del INDEC. La caída se produce en un contexto marcado por las políticas económicas del gobierno de Javier Milei, con menor poder adquisitivo, cambios en el esquema cambiario y un presupuesto familiar cada vez más exigido. Al mismo tiempo, la llegada de extranjeros creció 17,9%.


El turismo argentino comenzó a mostrar un cambio significativo de tendencia. Durante julio, 1,22 millones de residentes salieron del país, un 21,2% menos que en el mismo mes del año anterior, según las estadísticas de turismo internacional difundidas por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).

La cifra representa una señal relevante para una actividad que durante largos períodos había mostrado una fuerte demanda de viajes internacionales. El retroceso se produce en medio de un escenario económico atravesado por las políticas impulsadas por el gobierno de Javier Milei, que modificaron las condiciones bajo las cuales los argentinos deciden —y pueden— viajar al exterior.

La pérdida de poder adquisitivo acumulada en distintos sectores, el reordenamiento de precios relativos, la evolución del dólar y el encarecimiento en pesos de buena parte de los gastos asociados a un viaje internacional están obligando a muchas familias a revisar sus presupuestos. Viajar al exterior dejó de tener para muchos argentinos la accesibilidad que había mostrado en otros momentos, y los números de julio parecen reflejar ese cambio.

De los residentes que cruzaron las fronteras durante el mes, 697.200 fueron turistas que pasaron al menos una noche fuera del país, mientras que otros 531.100 fueron excursionistas, es decir, visitantes que regresaron durante la misma jornada.

Miles de argentinos viajaron al mundial de Estados Unidos para alentar a la Selección de Messi entre junio y los primeros días de julio de 2026 para la FIFA World Cup.

Brasil continuó siendo el principal destino internacional de los argentinos, concentrando el 22% de las salidas, seguido por Paraguay, con el 15,2%. La fuerte presencia de países limítrofes también puede interpretarse como parte de una búsqueda de viajes más cercanos y, en muchos casos, con menores costos de transporte.

La otra cara: llegan más extranjeros

Mientras los argentinos reducen sus viajes, el movimiento en sentido contrario creció con fuerza. Argentina recibió 830.200 visitantes extranjeros durante julio, un incremento interanual del 17,9%.

El Mercosur fue nuevamente determinante. Brasil aportó el 36,1% de los turistas extranjeros, seguido por Uruguay con el 16%. El denominado “resto de las Américas” representó otro 10,8%.

El dato es favorable para el turismo receptivo y para destinos argentinos que dependen del gasto extranjero, aunque también muestra una transformación del balance turístico: menos argentinos cruzando las fronteras y más visitantes internacionales llegando al país.

Sin embargo, el saldo continúa siendo negativo. En julio salieron aproximadamente 398.000 viajeros más de los que ingresaron, mientras que el déficit acumulado alcanzó los 3,49 millones de personas en el período informado.

Aeropuerto Internacional de Ezeiza, principal puerta de entrada de los turistas extranjeros a la Argentina.

El bolsillo vuelve a decidir el destino

Los números económicos permiten dimensionar todavía mejor el fenómeno. Durante el segundo trimestre, los visitantes extranjeros gastaron alrededor de 608,8 millones de dólares en Argentina, mientras que los residentes argentinos desembolsaron 1.360,7 millones de dólares durante sus viajes fuera del país.

La diferencia sigue mostrando la magnitud del déficit turístico, pero la caída del 21,2% en las salidas plantea una pregunta hacia los próximos meses: ¿está comenzando a agotarse el boom de argentinos viajando al exterior?

El comportamiento de julio ofrece una primera señal contundente. Las políticas económicas de Milei buscaron modificar precios relativos y ordenar variables macroeconómicas, pero ese proceso también tiene consecuencias sobre el consumo. Y el turismo, uno de los gastos que las familias pueden postergar cuando el presupuesto se ajusta, aparece ahora entre los sectores donde ese cambio empieza a hacerse visible.

Para la industria turística argentina, el escenario tiene además una segunda lectura: si viajar afuera se vuelve menos accesible, parte de esa demanda podría volcarse hacia destinos nacionales, siempre que los precios internos permitan competir con las alternativas regionales.

Después de meses en los que aeropuertos y pasos fronterizos reflejaron el apetito argentino por viajar, julio dejó una fotografía diferente: los argentinos siguen queriendo viajar, pero la economía está empezando a decidir hasta dónde pueden hacerlo.


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