Por Raquel Warburg / SunnyNews & FMGN
La monumental figura alcanza los 55,6 metros, supera en altura total al Cristo Redentor de Río de Janeiro y se levanta en una pequeña aldea de menos de 150 habitantes. Tiene un mirador y busca atraer a peregrinos y viajeros de toda Europa.

Una pequeña localidad rural de Polonia acaba de ganar un lugar inesperado en el mapa del turismo religioso mundial. Konotopie, una aldea de menos de 150 habitantes situada en el centro del país, inauguró este sábado una gigantesca estatua de la Virgen María que, con 55,6 metros de altura, es considerada la más alta de Europa.
El monumento fue inaugurado este 15 de agosto, una fecha especialmente simbólica para los católicos por celebrarse la Asunción de la Virgen María, y las autoridades locales esperan que su espectacular tamaño transforme a Konotopie en un nuevo destino de peregrinaciones y, al mismo tiempo, en una particular atracción turística.
La ceremonia reunió a cientos de personas e incluyó una misa, música tradicional polaca y hasta pétalos de rosas arrojados desde el aire. Entre los asistentes estuvo el expresidente y premio Nobel de la Paz Lech Walesa, una de las figuras fundamentales de la lucha contra el régimen comunista polaco.
Una Virgen de casi 56 metros
Las dimensiones explican buena parte del impacto. La estructura completa alcanza los 55,6 metros —182 pies—, aunque alrededor de 15 metros corresponden al enorme pedestal con forma de corona sobre el que se levanta la imagen.
La propia figura de María mide algo más de 40 metros.
Esto hace que el conjunto sea considerablemente más alto que uno de los monumentos religiosos más famosos del planeta: el Cristo Redentor de Río de Janeiro, que alcanza aproximadamente 38 metros contando su pedestal.
También supera al monumental Cristo Rey de Świebodzin, en el oeste de Polonia, cuya altura total, incluyendo el montículo sobre el que se encuentra, ronda los 52 metros.
Sin embargo, no es la estatua de la Virgen más alta del mundo. Ese récord corresponde a una figura situada en Filipinas que alcanza aproximadamente los 98 metros.
De pequeña aldea a destino de peregrinación
Pero detrás de las cifras hay otro fenómeno que recién comienza: el potencial turístico que representa semejante monumento para una localidad diminuta.
Konotopie está situada cerca de Toruń, en la región de Cuyavia y Pomerania, rodeada de campos y alejada de los grandes circuitos turísticos internacionales.
La estatua se encuentra además junto al Santuario de Nuestra Señora de los Dolores, un lugar que ya recibía peregrinos antes de la construcción del gigantesco monumento.
Ahora la intención es multiplicar ese flujo. El proyecto fue concebido no solamente como un lugar de oración y recogimiento, sino también como una atracción capaz de recibir visitantes y peregrinos procedentes de otras regiones de Polonia y del extranjero.
Incluso antes de su inauguración oficial, turistas ya se detenían en la zona para fotografiar la enorme silueta blanca que domina el paisaje rural.

Un mirador dentro de la corona
Uno de los detalles más particulares refuerza precisamente esa combinación entre religión y turismo.
El pedestal de aproximadamente 15 metros de altura, diseñado con forma de corona, incorpora una plataforma de observación para los visitantes.
Desde allí será posible contemplar el paisaje rural que rodea Konotopie, agregando una experiencia turística a la visita religiosa.
La obra fue diseñada por el escultor Adam Jakub Matejkowski y su construcción comenzó en 2025.
Para levantar la monumental estructura de hormigón y acero se utilizaron alrededor de 2.500 metros cúbicos de hormigón.
El regalo de uno de los hombres más ricos de Polonia
La estatua fue financiada íntegramente con fondos privados por Roman Karkosik y su esposa, Grażyna, una acaudalada pareja que vive en un pequeño palacio situado a pocos kilómetros de Konotopie.
Karkosik construyó inicialmente parte de su fortuna con emprendimientos industriales —entre ellos la fabricación de botellas plásticas durante la década de 1990— y posteriormente se convirtió en uno de los empresarios e inversores más ricos de Polonia gracias, entre otras actividades, a sus operaciones en la Bolsa de Varsovia.
La pareja explicó que el monumento constituye un voto personal de agradecimiento a Dios, relacionado también con una enfermedad que atravesó el empresario.
Los Karkosik mantienen desde hace años una estrecha relación con el santuario local y anteriormente colaboraron con su desarrollo.
Polonia y la fuerza del turismo religioso
La elección del lugar tampoco puede separarse de la profunda tradición católica de Polonia.
El país natal de San Juan Pablo II, papa entre 1978 y 2005, conserva algunos de los principales centros de peregrinación de Europa Central.
Uno de los más conocidos es Częstochowa, donde millones de fieles visitan el monasterio de Jasna Góra y su venerada imagen de la Virgen Negra.
La Iglesia católica tuvo además un papel decisivo durante la resistencia al régimen comunista y adquirió enorme influencia política y social después de la caída del comunismo en 1989.
Esa influencia disminuyó durante los últimos años, especialmente entre los jóvenes y en las grandes ciudades, pero continúa siendo considerable en las zonas rurales y entre las generaciones mayores.
Y es precisamente en ese contexto donde aparece ahora Konotopie. Una aldea de menos de 150 habitantes, rodeada de campos en el corazón de Polonia, que hasta hace poco pasaba prácticamente inadvertida para el turismo internacional.











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