Por Raquel Warburg / SunnyNews & FMGN
La gran puerta de entrada a Asia registró 31,22 millones de visitantes entre enero y julio, un crecimiento del 12% interanual. Más vuelos, la ampliación de su aeropuerto y una intensa agenda de grandes eventos impulsan la recuperación de uno de los destinos urbanos más fascinantes del mundo.

Hong Kong vuelve a jugar fuerte entre los grandes destinos turísticos internacionales. La ciudad recibió 31,22 millones de visitantes durante los primeros siete meses del año, un crecimiento del 12% frente al mismo período anterior y una señal de la fuerte recuperación de uno de los principales centros turísticos y aéreos de Asia.
Para el viajero, Hong Kong tiene además una característica difícil de igualar: funciona simultáneamente como destino y puerta de entrada al continente asiático.
Su enorme conectividad aérea permite combinar una visita a la ciudad con otros destinos de China, Japón, Corea del Sur, el sudeste asiático y numerosos puntos del Pacífico.
Un aeropuerto cada vez más grande
Buena parte de esa fortaleza turística comienza en el Hong Kong International Airport, uno de los grandes hubs de la aviación mundial.
La ciudad está conectada con más de 225 destinos mediante una extensa red internacional, una ventaja fundamental para atraer tanto turistas como viajeros de negocios.
A eso se suma la multimillonaria transformación del aeropuerto. Hong Kong completó un gigantesco programa de expansión que incluyó el desarrollo de su sistema de tres pistas y la renovación y ampliación de Terminal 2, aumentando considerablemente la capacidad para recibir pasajeros durante las próximas décadas.
La infraestructura también permite ampliar la presencia de compañías regionales y aerolíneas de bajo costo, facilitando conexiones con otros destinos asiáticos.
Mucho más que una escala
Hong Kong busca, sin embargo, que los millones de pasajeros que pasan por su aeropuerto no vean a la ciudad solamente como un punto de conexión.
La estrategia turística apunta a incrementar las estadías mediante una combinación de gastronomía, compras, cultura, entretenimiento y grandes acontecimientos internacionales.
Durante el año, la ciudad programó más de 130 megaeventos relacionados con deportes, arte, espectáculos, convenciones y exposiciones comerciales.
El calendario se convirtió en una de las herramientas utilizadas para atraer visitantes durante diferentes épocas del año y aumentar el gasto turístico. Hoteles, centros comerciales y operadores turísticos observan además con optimismo las reservas para la temporada de otoño.

Una ciudad hecha para el viajero
Hay otro elemento que explica buena parte del atractivo de Hong Kong: su facilidad para moverse. La extensa red de transporte público permite desplazarse rápidamente entre Kowloon, Hong Kong Island, los Nuevos Territorios y las principales atracciones.
El Airport Express conecta el aeropuerto con el corazón de la ciudad en alrededor de media hora, mientras el MTR constituye una de las redes de metro más eficientes de Asia.
A eso se suma una creciente integración de pagos digitales y servicios tecnológicos que simplifican la experiencia para los visitantes internacionales.
Hong Kong permite desayunar rodeado de rascacielos, cruzar Victoria Harbour en el histórico Star Ferry, perderse entre mercados callejeros, subir hasta Victoria Peak y terminar el día contemplando uno de los skylines más reconocibles del planeta.
Es precisamente esa combinación de Asia tradicional y futurismo urbano la que continúa diferenciando al destino.
Hong Kong vuelve a mirar al mundo
Después de años especialmente difíciles para el turismo asiático, los nuevos números confirman que Hong Kong recuperó buena parte de su capacidad para atraer viajeros internacionales.
Los 31,22 millones de visitantes en apenas siete meses muestran una tendencia que podría fortalecerse durante la última parte del año, impulsada por una mayor capacidad aérea y la temporada de grandes eventos.
La apuesta es clara: más conexiones, más capacidad aeroportuaria y más motivos para quedarse. Porque Hong Kong quiere seguir siendo una de las grandes puertas de entrada a Asia.
Pero, sobre todo, quiere recordarles a los viajeros que también vale la pena bajarse del avión y descubrirla.











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