Concordia se abre paso en la ruta del vino: Tannat, viñedos y sabores junto al río Uruguay

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Por Ariel Ferrero / SunnyNews & FMGN

A menos de cinco horas de Buenos Aires, el tradicional destino termal entrerriano recupera una historia vitivinícola nacida en el siglo XIX y suma viñedos, degustaciones, picnics, vendimias y gastronomía regional. El Tannat emerge como protagonista de una nueva forma de descubrir el litoral argentino.

CONCORDIA, Entre Ríos.- Cuando se habla de viajar por los caminos del vino argentino, el mapa parece conducir inevitablemente hacia Mendoza, Salta o San Juan. Sin embargo, entre las ondulaciones verdes del litoral y muy cerca del río Uruguay, comienza a recuperar protagonismo una historia mucho menos conocida.

Es la del vino entrerriano.

Concordia, tradicionalmente asociada con sus termas, sus cítricos y el enorme lago de Salto Grande, quiere convertirse también en una puerta de entrada a ese universo.

A unos 430 kilómetros de Buenos Aires, el destino cuenta actualmente con cinco viñedos abiertos al turismo y desarrolla un circuito que combina vino, naturaleza, gastronomía y experiencias al aire libre.

Pero quizás lo más interesante sea que no se trata de una moda inventada para atraer turistas. La relación de esta región con la vid tiene más de un siglo de historia.

Una tierra con historia de Tannat

El protagonista de este renacimiento es el Tannat, una cepa potente, de marcada estructura y gran capacidad de guarda que encontró en esta zona del litoral condiciones para desarrollar una identidad propia.

Originaria del sudoeste de Francia, la variedad llegó a esta región durante el siglo XIX vinculada a la inmigración vasca y a nombres como Pascual Harriague y Juan Jauregui.

Desde esta parte del litoral su historia quedó especialmente ligada a Uruguay, donde el Tannat terminó convirtiéndose en la cepa insignia del país.

Concordia reivindica ahora ese pasado y se presenta como pionera del Tannat en el litoral argentino, recuperando una tradición vitivinícola entrerriana que tuvo un importante desarrollo desde finales del siglo XIX.

Tras décadas de interrupción, la producción comenzó a resurgir durante los años 90 y actualmente atraviesa una nueva etapa.

“Concordia está viviendo un crecimiento muy interesante del enoturismo, con propuestas que combinan vino, naturaleza, bienestar y gastronomía regional”, explicó María Belén Schauvinhold, subsecretaria de Turismo de Concordia y presidenta ejecutiva del EMCONTUR.

“Hoy vemos un creciente interés de viajeros que buscan experiencias auténticas y un contacto más directo con la producción local”, agregó.

Cinco viñedos para descubrir

El nuevo circuito permite internarse en una geografía poco habitual dentro de las rutas vitivinícolas argentinas.

Entre Salto Chico y el lago de Salto Grande, los viajeros pueden recorrer viñedos, conocer los procesos de producción y, por supuesto, probar los vinos elaborados en la región.

Entre los establecimientos que impulsan este nuevo mapa aparecen Bodega 5 Generaciones, Finca Fénix, Bodega Robinson, Pampa Azul y Bodega Siandra Hermanos.

Pero la idea no es simplemente llegar, probar una copa y marcharse. El enoturismo concordiense está desarrollando experiencias que permiten pasar varias horas dentro de las fincas.

Hay vendimias participativas, almuerzos campestres, picnics entre las vides, degustaciones, catas al atardecer y maridajes con productos regionales del litoral.

Las experiencias parten actualmente desde alrededor de $35.000 por persona para propuestas que incluyen recorridos por los viñedos y degustaciones, mientras que las opciones más completas, con gastronomía, catas guiadas y actividades especiales, pueden alcanzar aproximadamente los $55.000.

Los valores pueden variar según el establecimiento, la temporada y la experiencia elegida, por lo que conviene consultar y reservar previamente.

Un Tannat orgánico que mira al futuro

El renacimiento del vino entrerriano también tiene una vertiente sustentable.

Finca Fénix, ubicada en la localidad de La Criolla, consiguió recientemente la certificación orgánica bajo normativa USDA-NOP para su lote de Tannat, convirtiéndose en el primer viñedo orgánico certificado de Entre Ríos bajo ese estándar.

El reconocimiento es el resultado de un proceso de transición y mejora productiva y coloca a Concordia dentro de otra tendencia que crece en el turismo del vino: viajeros interesados no solamente en qué hay dentro de la copa, sino también en cómo fue producido.

“El vino se convirtió en un nuevo atractivo para descubrir Concordia desde otra mirada, integrando historia, producción regional y experiencias turísticas sostenibles. Es un segmento con enorme potencial para seguir creciendo”, señaló Schauvinhold.

Vino y termas, una combinación diferente

Y ahí aparece probablemente una de las mayores ventajas de Concordia como destino enoturístico. El vino no necesita sostener por sí solo el viaje.

Puede convertirse en parte de una escapada mucho más amplia que combine una mañana entre viñedos, un almuerzo con productos entrerrianos y una tarde dedicada a las aguas termales que desde hace años constituyen uno de los grandes atractivos turísticos de la ciudad.

A eso se suman el río Uruguay, el entorno natural de Salto Grande y una identidad productiva profundamente relacionada con la tierra.

Porque antes de comenzar a hacerse un lugar en el mapa del vino, Concordia ya tenía otro título íntimamente relacionado con sus campos: es reconocida como la Capital Nacional del Citrus.

Naranjas, mandarinas y otros cítricos forman parte del paisaje, la economía y la cultura de la región y abren además posibilidades para una gastronomía local en la que vino y producción regional pueden encontrarse en una misma mesa.

Una escapada desde Buenos Aires

La cercanía es otro de los argumentos con los que Concordia busca conquistar al viajero. Desde la ciudad de Buenos Aires son aproximadamente 428 kilómetros, una distancia que permite pensar el destino para una escapada de varios días.

Además, el Aeropuerto Comodoro Pierrestegui ofrece conexión aérea con Aeroparque Jorge Newbery, reduciendo el viaje desde Buenos Aires a unos 50 minutos de vuelo cuando existen servicios regulares disponibles.

Por carretera, Concordia se encuentra además a 81 kilómetros de Chajarí, 115 de Colón, 223 de Gualeguaychú y 293 de Santa Fe, lo que permite incorporarla fácilmente a un recorrido más amplio por Entre Ríos y el litoral.

📍 DATOS ÚTILES

Destino: Concordia, Entre Ríos
Distancia desde Buenos Aires: aproximadamente 428 km
Enoturismo: cinco viñedos abiertos al público
Experiencias: visitas, degustaciones, catas, picnics, gastronomía y vendimias participativas
Cepa protagonista: Tannat
Precios orientativos: desde $35.000 hasta $55.000 por persona, según experiencia
Otros atractivos: termas, lago Salto Grande, río Uruguay, naturaleza y producción citrícola
Recomendación: consultar disponibilidad, precios y reservar directamente con cada establecimiento antes de viajar.


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