Por Ariel Ferrero / SunnyNews &FMGN
Naturaleza sin multitudes, nieve de calidad, cultura galesa, turismo rural y una gastronomía inolvidable convierten a Esquel en uno de los destinos más atractivos para disfrutar de las vacaciones de invierno 2026.

Mientras miles de viajeros buscan dónde pasar las vacaciones de invierno, Esquel, en el noroeste de la provincia de Chubut, se consolida como una de las grandes joyas de la Patagonia argentina. Rodeada por montañas, bosques y lagos, la ciudad ofrece una propuesta diferente: disfrutar de la nieve sin las aglomeraciones de otros centros turísticos, con excelentes servicios, paisajes únicos y una identidad cultural que la distingue.
Apenas a dos horas y media de vuelo desde Buenos Aires —y con vuelos directos desde Córdoba a partir de agosto—, Esquel combina naturaleza, aventura, historia y sabores patagónicos en un mismo destino.

Estas son las cinco razones que la convierten en una elección ideal para este invierno.
1. Naturaleza, nieve y experiencias sin multitudes
Uno de los mayores atractivos de Esquel es poder disfrutar de la Patagonia con tranquilidad.
Muy cerca de la ciudad se encuentra el Parque Nacional Los Alerces, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, donde los visitantes pueden navegar entre lagos cristalinos, montañas nevadas y bosques milenarios hasta llegar al famoso Alerzal Milenario, hogar de ejemplares con más de 2.600 años de antigüedad, considerados entre los árboles más antiguos del planeta.
Otra experiencia imprescindible es subir a La Trochita, el histórico Viejo Expreso Patagónico, uno de los pocos trenes a vapor que aún funcionan en el mundo. Sus vagones originales de 1922, sus salamandras encendidas y su recorrido hasta Nahuelpan convierten el viaje en una auténtica postal de otra época.

Para quienes buscan deportes de invierno, el Centro de Actividades de Montaña La Hoya ofrece una de las mejores nieves del país gracias a su orientación sur, que conserva las pistas en excelentes condiciones durante gran parte de la temporada.
Con 30 pistas, 8 medios de elevación y prácticamente sin largas filas, es un centro ideal tanto para esquiadores experimentados como para familias que desean iniciarse en la nieve o simplemente disfrutar de paseos en aerosilla y trineos.
2. Descubrir la tradición galesa
A solo 25 kilómetros de Esquel aparece Trevelin, un encantador pueblo que mantiene vivas las costumbres de los colonos galeses que llegaron a la Patagonia a fines del siglo XIX.

Allí, la ceremonia del tradicional té galés, acompañado por la clásica torta negra, scones y tartas caseras, forma parte de una experiencia cultural que transporta a otro tiempo.
El destino también invita a recorrer el Museo Molino Nant Fach, conocer las Viñas del Nant y Fall, visitar la Bodega Contra Corriente y descubrir las cascadas Nant y Fall, combinando historia, naturaleza y enoturismo.
3. Turismo rural con identidad patagónica
Más allá de la ciudad, Esquel abre la puerta a un turismo auténtico y profundamente conectado con la identidad de la región.
La comunidad Nahuelpan preserva las tradiciones de los pueblos originarios mediante el Museo de Culturas Originarias Patagónicas, la Casa de las Artesanas y experiencias gastronómicas ancestrales.

Muy cerca, Alto Río Percy invita a conocer la historia de los antiguos carreros que abastecían de leña a Esquel, además de ofrecer actividades de agroturismo, senderismo, caminatas interpretativas entre hongos patagónicos y excursiones con raquetas de nieve.
A poco más de una hora, la comunidad mapuche de Sierra Colorada completa la experiencia con cabalgatas, senderos de montaña, un parque de nieve familiar y relatos que permiten comprender la historia y la cosmovisión de los primeros habitantes de la región.
4. Un destino seguro y con gente hospitalaria
No es casualidad que Booking.com haya elegido recientemente a Esquel como “el destino más amable de Argentina”.
Quienes la visitan destacan la cordialidad de sus habitantes, la tranquilidad de sus calles y la sensación de seguridad que se vive durante toda la estadía.

Además, las cortas distancias permiten recorrer cómodamente los principales atractivos caminando, en transporte público o en automóvil, sin el ritmo frenético de otros destinos turísticos.
5. Sabores que también enamoran
La gastronomía es otro de los grandes motivos para visitar Esquel.
Los viajeros pueden disfrutar desde un chocolate caliente frente a un paisaje nevado hasta platos elaborados con cordero patagónico, trucha fresca, hongos regionales y productos artesanales elaborados con ingredientes locales.
Entre las especialidades más buscadas aparecen los chocolates, los helados artesanales y el alfajor elegido como el mejor de la Patagonia, elaborado con chocolate blanco orgánico y un corazón de frambuesas de producción regional.
La experiencia gastronómica se completa con vinos patagónicos, especialmente variedades como Pinot Noir y Chardonnay, que acompañan a la perfección las carnes y la cocina típica de la cordillera.
Un invierno diferente
Lejos del turismo masivo y cerca de algunos de los paisajes más impactantes de la Argentina, Esquel demuestra que todavía existen destinos capaces de sorprender.
Naturaleza, nieve, cultura, historia y buena gastronomía se combinan para ofrecer unas vacaciones de invierno diferentes, auténticas y con el sello inconfundible de la Patagonia. Un lugar ideal para quienes buscan bajar el ritmo, respirar aire puro y volver a conectar con la esencia del viaje.











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