Por Ariel Ferrero – SunnyNews & FMGN
En tiempos donde las redes sociales parecen dominadas por fotos perfectas, filtros infinitos y paisajes cuidadosamente editados, Icelandair decidió ir exactamente en la dirección opuesta. La aerolínea nacional de Islandia lanzó una campaña global tan absurda como brillante: encontrar al peor fotógrafo del mundo para enviarlo a recorrer algunos de los escenarios naturales más impactantes del planeta.
La propuesta tiene una lógica simple pero poderosa. Según la compañía, Islandia es tan visualmente espectacular que incluso alguien incapaz de sacar una buena foto podría terminar capturando imágenes increíbles.

El elegido participará de un viaje de 10 días con todos los gastos pagos por Islandia, incluyendo vuelos, alojamiento y transporte. Pero eso no es todo: la aerolínea además pagará USD 50.000 por el uso de las imágenes tomadas durante la experiencia y por la participación del ganador en la campaña promocional.
La iniciativa apuesta a una tendencia cada vez más fuerte dentro del marketing turístico y digital: dejar atrás el contenido excesivamente producido para abrazar la espontaneidad, el humor y la autenticidad.
Y los requisitos para aplicar son tan insólitos como la propia campaña.
La aerolínea aclara que busca personas sin experiencia en fotografía profesional, sin interés en aprender técnicas y que, básicamente, estén acostumbradas a decepcionarse cada vez que revisan las fotos que sacan con el celular.
También deben sentirse cómodas usando cámaras básicas o smartphones “sin pensar demasiado en el resultado”, tener más de 21 años y contar con pasaporte válido para viajar a Islandia, Reino Unido y Estados Unidos.

Además, los candidatos deberán aceptar algo poco habitual: convertirse internacionalmente en “el peor fotógrafo del mundo”.
La aplicación incluye un cuestionario online donde los participantes deben definir sus habilidades fotográficas como “verdaderamente horribles” o “malas, pero entusiastas”. Como cierre, deberán subir un video de 60 segundos explicando por qué su absoluta falta de talento los convierte en los candidatos ideales para el desafío.












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