Por Raquel Warburg – SunnyNews & FMGN
Lo que debía ser una travesía exclusiva por el Atlántico terminó convertido en una pesadilla sanitaria internacional.
Un crucero que zarpó desde Ushuaia rumbo a Cabo Verde quedó en el centro de una historia oscura: tres muertos, pasajeros aislados y un brote de hantavirus que encendió alarmas globales.
A bordo del MV Hondius, con unos 170 pasajeros y 70 tripulantes, el viaje se transformó en un escenario de incertidumbre, miedo y evacuaciones médicas de urgencia.
Un virus silencioso en medio del océano
Todo comenzó con síntomas que parecían menores: fiebre, dolores musculares, malestar general. Pero en cuestión de días, la situación escaló.

La Organización Mundial de la Salud confirmó al menos un caso positivo de hantavirus y otros cinco sospechosos, con consecuencias fatales:
- Tres pasajeros fallecidos
- Uno en terapia intensiva en Sudáfrica
- Otros casos bajo monitoreo a bordo
El hantavirus, transmitido principalmente por contacto con fluidos de roedores, puede derivar en cuadros respiratorios severos y tiene una alta tasa de mortalidad.
El dato que más inquieta: el barco quedó prácticamente “varado sanitario”. Sin autorización inmediata para desembarcar en Cabo Verde, con evacuaciones parciales y protocolos de emergencia activados, el crucero se convirtió en una burbuja flotante bajo vigilancia internacional.
Mientras tanto, autoridades de varios países coordinan evacuaciones, análisis epidemiológicos y posibles rutas de contagio.
Este caso vuelve a poner sobre la mesa algo clave: los cruceros —por su dinámica cerrada— pueden convertirse en focos críticos ante cualquier brote.












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