Adiós a los 100 ml: Heathrow elimina la regla de los líquidos y viajar vuelve a ser más humano

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Por Abram Feldman – SunnyNews & FMGN

Buenas noticias para viajeros frecuentes, amantes del perfume caro y enemigos históricos de la bolsita ziplock: el aeropuerto de Heathrow acaba oficialmente con la regla de los 100 ml para líquidos en el equipaje de mano. Sí, leíste bien: se terminó la dictadura del frasquito.

Gracias a la instalación de escáneres CT de última generación con visión 3D, los pasajeros que despegan desde Londres pueden llevar recipientes de hasta dos litros, sin necesidad de sacar líquidos ni dispositivos electrónicos de la mochila. El resultado: controles más rápidos, menos estrés y una experiencia de viaje mucho más lógica.

Menos colas, más fluidez (y más perfume)

Según Heathrow, la nueva tecnología permitirá reducir los tiempos de espera en seguridad hasta un 30%, un cambio clave para mejorar la experiencia del pasajero y recuperar el ritmo del turismo y los viajes de negocios.

Además, el impacto comercial ya se siente:
🛍️ Las tiendas del aeropuerto esperan un boom en ventas de perfumes, cosméticos y productos de gran tamaño, que antes muchos evitaban comprar por miedo a que terminaran en la basura del control de seguridad.

El tradicional duty free evoluciona así hacia un modelo de boutique experiencial, más integrado al viaje y menos condicionado por reglas absurdas.

Ojo viajeros: no todos los aeropuertos juegan igual

Un dato clave para evitar dolores de cabeza: la nueva norma solo aplica en aeropuertos que ya cuentan con esta tecnología. Es decir, podés salir de Heathrow con tu shampoo XL feliz… pero tener problemas en una escala o destino donde el sistema aún no esté implementado.

Por eso, las aerolíneas comenzarán a publicar guías actualizadas para sus pasajeros, aclarando dónde rige la flexibilización y dónde no. La coordinación internacional será fundamental para que esta mejora no se convierta en una trampa burocrática para el viajero.

Mejor tecnología, mejores ambientes

El cambio también beneficia al personal aeroportuario. Los nuevos escáneres incorporan inteligencia artificial para asistir en la detección de objetos peligrosos, reduciendo el estrés operativo y mejorando el clima en los controles de seguridad.

Un aeropuerto más amable desde el primer minuto no es un detalle menor: la reputación de un destino empieza en el control de seguridad, no en el hotel.

¿El próximo campo de batalla? La cabina

Los analistas coinciden en que esta medida fomentará aún más el uso del equipaje de mano, obligando a las aerolíneas a repensar la logística en cabina. Ya se están introduciendo compartimentos superiores más grandes y sistemas de reserva de espacio para evitar las clásicas peleas por la valija.

En resumen: la tecnología le gana una batalla histórica a la incomodidad.
Viajar en 2026 es un poco más rápido, más lógico y más humano. Y desde Londres, el cielo —al menos en seguridad— se ve bastante más despejado.

 

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