Por Raquel Warburg – SunnyNews & FMGN
Estados Unidos suma un nuevo capítulo a la lista de atracciones políticas convertidas en fenómenos turísticos. Una estatua dorada gigante de Donald Trump, de más de cinco metros de altura, está lista para ser instalada en el exclusivo Trump National Doral Golf Club, en Florida, aunque por ahora permanece retenida en una fundición por una disputa económica entre su autor y los financistas del proyecto.
La obra, recubierta con pan de oro de 23,75 quilates, representa al presidente con el puño en alto, en una imagen inspirada en el atentado que sufrió durante la campaña electoral. Más allá de la controversia, el monumento ya genera curiosidad, visitas y expectativa entre turistas, seguidores y curiosos que recorren el sur de Florida.

De estatua dorada a imán turístico
El escultor estadounidense Alan Cottrill reveló que la estatua fue encargada por un grupo de empresarios vinculados al mundo cripto, que la utilizaron como símbolo promocional de un memecoin. Mientras el pago final sigue pendiente, el pedestal ya fue instalado en Doral y el entorno de Trump no descarta una inauguración pública con presencia presidencial.
Para el turismo, el impacto es inmediato: Doral se suma al mapa de los “lugares Trump”, junto a Mar-a-Lago y otros espacios que atraen visitantes interesados en política, cultura pop y experiencias poco convencionales.

Otros caprichos de Trump que también generan viajes
La estatua no es un hecho aislado. En los últimos meses, Trump impulsó o alentó una serie de proyectos personales y simbólicos que, más allá del debate político, funcionan como nuevos ganchos turísticos:
- 🏛️ Una estatua de Cristóbal Colón frente a la Casa Blanca, que sumaría un nuevo punto de interés para quienes visitan Washington D.C.
- ✈️ La idea de bautizar un aeropuerto con su nombre, generando polémica pero también curiosidad internacional.
- 🏎️ Una carrera callejera de IndyCar en Washington, que podría transformar la capital en escenario de un megaevento deportivo global.
Estos gestos refuerzan una tendencia clara: la fusión entre política, espectáculo y turismo, donde cada iniciativa se convierte en experiencia, foto viral y motivo de viaje.
Turismo político y cultura pop en auge
Para muchos viajeros, visitar Estados Unidos ya no es solo museos y parques nacionales. Crece el interés por el turismo político, los símbolos del poder y los escenarios donde se mezclan historia, controversia y show mediático.
La estatua dorada de Trump —como otros proyectos impulsados durante su presidencia— confirma que incluso los gestos más extravagantes pueden transformarse en atracciones turísticas no oficiales, capaces de atraer visitantes, generar conversación global y sumar nuevas paradas al itinerario de viaje.











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