Por Ariel Ferrero – SunnyNews y FMGN
Con la llegada de 2026 comenzó a circular con fuerza en X un recorte de una película muda estrenada en 1927 cuya historia, de manera sorprendente, transcurre precisamente en el año 2026. No se trata de una rareza menor, sino de uno de los títulos más influyentes de la historia del cine y de la ciencia ficción: Metrópolis, la obra maestra del director alemán Fritz Lang.
Considerada Memoria del Mundo por la UNESCO —al igual que otros registros fundamentales de la cultura global—, Metrópolis narra una insurrección obrera en una megalópolis del siglo XXI y combina ciencia ficción, crítica social y una ambición estética inédita para su tiempo. A casi cien años de su estreno, la película vuelve a dialogar con el presente… y con el turismo urbano contemporáneo.
¿Cómo imaginó Metrópolis el año 2026?
Metrópolis es considerada una de las primeras grandes películas de ciencia ficción. Se rodó entre 1925 y 1926, en poco menos de un año y medio, y tuvo un presupuesto equivalente a unos 21 millones de euros actuales, una verdadera superproducción para la época.

La ciudad del futuro que Lang y su coguionista Thea von Harbou imaginaron está poblada por rascacielos monumentales, calles elevadas por donde circulan trenes y automóviles, avionetas que vuelan entre edificios, humo constante, autómatas y humanoides. Un paisaje que, visto desde 2026, resulta inquietantemente familiar para cualquier viajero que haya caminado por grandes metrópolis globales.
La estética urbana de Metrópolis se desarrolló bajo un fuerte influjo art déco, evocando una suerte de Nueva York futurista y gótica. Aunque tradicionalmente se asocia la ciudad del film a ese estilo, muchos especialistas coinciden en que su arquitectura es en realidad ecléctica, combinando referencias europeas y estadounidenses.
Nueva York, el viaje que encendió la imaginación
En una entrevista posterior, Fritz Lang reveló que la idea de Metrópolis nació tras su primer viaje a Nueva York, en octubre de 1924.
“Miré las calles —las luces deslumbrantes y los edificios altos— y allí concebí Metrópolis”, explicó el director. Según Lang, los rascacielos parecían “una vela vertical”, “centelleantes y ligeros, suspendidos en el cielo oscuro para deslumbrar, distraer e hipnotizar”.

Para el viajero contemporáneo, esta conexión convierte a Nueva York en algo más que un destino icónico: también en el origen real de una de las ciudades imaginarias más influyentes del cine. Caminar hoy por Manhattan es, en cierto modo, recorrer el germen de aquella Metrópolis soñada hace un siglo.
Una ciudad ficticia con raíces europeas
La inspiración de Lang no se limitó a Estados Unidos. La monumental Nueva Torre de Babel que aparece en la película fue concebida a partir de la Torre de la Alta Silesia, construida en Poznan, Polonia, lo que refuerza el carácter híbrido y transatlántico del imaginario urbano de Metrópolis.
Esta mezcla de referencias convierte al film en una suerte de mapa cultural anticipado, donde el turismo arquitectónico —de Nueva York a Europa Central— encuentra un inesperado hilo conductor.
Patrimonio de la humanidad… y una sorpresa argentina
Que la UNESCO haya incluido Metrópolis en su programa Memoria del Mundo da cuenta de su valor histórico y documental. Esta iniciativa, lanzada en 1992, busca preservar y facilitar el acceso a los documentos más relevantes del patrimonio cultural global.

Pero la historia de la película guarda un capítulo inesperado para el turismo cultural argentino.
En 2008, una copia original de Metrópolis, con escenas que se creían perdidas, fue hallada en el Museo del Cine de Buenos Aires. El material fue enviado a Berlín para su análisis y restauración, y el hallazgo generó impacto mundial.
“Cómo fue a parar a Buenos Aires es algo que no puedo decirle. Es una historia misteriosa por la que habrán pagado lo suyo”, bromeó en su momento el restaurador Martin Koerber. El episodio sumó a la capital argentina un lugar inesperado en la historia del cine mundial, reforzando su atractivo como destino de turismo cultural y cinéfilo.
Metrópolis hoy: viajar entre cine, ciudades y futuro
A casi cien años de su estreno, Metrópolis sigue interpelando al presente. No solo como obra cinematográfica, sino como una invitación a mirar las ciudades de otro modo: sus alturas, sus contrastes sociales, su ritmo y su estética.
Para viajeros interesados en el cruce entre cine, arquitectura y urbanismo, el film conecta destinos como Nueva York, Berlín y Buenos Aires en un mismo relato cultural. Y para quienes quieran revisitarla, Metrópolis está disponible para ver en YouTube, confirmando que el futuro imaginado en 1927 todavía tiene mucho que decir en 2026.












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