Argentina registró entre enero y noviembre de 2025 un déficit récord en el sector turístico, impulsado por un fuerte aumento de los viajes de residentes al exterior y una menor llegada de turistas internacionales, según datos oficiales.
Durante los primeros once meses del año, 11,19 millones de argentinos viajaron fuera del país, mientras que 4,78 millones de turistas extranjeros ingresaron a Argentina, lo que dejó un saldo negativo de 6,41 millones de personas, la cifra más alta desde que se comenzaron a medir los flujos turísticos en fronteras.

Analistas del sector explican que este fenómeno está directamente vinculado a la fuerte apreciación de la moneda local y al aumento del costo de vida, factores que hacen que, para muchos argentinos, vacacionar en el exterior resulte más económico que hacerlo dentro del país.
En este contexto, Brasil emerge como el gran beneficiado del éxodo turístico argentino. De acuerdo con cifras del Ministerio de Turismo brasileño, más de 9 millones de visitantes internacionales ingresaron al país entre enero y noviembre de 2025, de los cuales 3,1 millones provinieron de Argentina, lo que representa un incremento del 82,1% respecto del mismo período de 2024.

El impacto también se refleja en la balanza de pagos. Un informe del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (Ieral) estima que el déficit turístico oscila entre los 7.000 y 9.000 millones de dólares, un monto significativo en un contexto marcado por las tensiones financieras del Estado argentino y la necesidad de acumular reservas para cumplir con los compromisos de deuda externa.
El escenario plantea desafíos de fondo para el turismo local, que enfrenta una creciente competencia de destinos regionales y un cambio de comportamiento en los viajeros argentinos, cada vez más sensibles a los precios y al tipo de cambio.












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