Por Raquel Warburg / SunnyNews & FMGN
Desde tocar el avión antes de embarcar hasta evitar determinados números o sentarse unos segundos sobre las valijas antes de salir de casa. Un estudio recopiló algunos de los rituales con los que viajeros de distintas partes del mundo buscan atraer la buena suerte y espantar los nervios.

Viajar puede ser sinónimo de vacaciones, aventura y descubrimiento, pero para muchos también viene acompañado de una inevitable cuota de ansiedad. Y cuando llega el momento de subir a un avión, hasta el pasajero más racional puede descubrir que tiene algún pequeño ritual escondido.
Entrar con el pie derecho, tocar el fuselaje antes de subir, llevar un amuleto o evitar determinados números son apenas algunas de las supersticiones que sobreviven entre los viajeros de distintas partes del planeta.
Un reciente informe elaborado con la colaboración de la médium londinense Inbaal Honigman recopiló algunas de las creencias y rituales más extendidos vinculados a los viajes. Y algunos son bastante más curiosos que cruzar los dedos durante el despegue.
Un diente de ajo en la valija
Una de las supersticiones más llamativas consiste en colocar un diente de ajo dentro del equipaje antes de emprender el viaje.
La creencia en las supuestas propiedades protectoras del ajo aparece desde hace siglos en diferentes culturas y puede encontrarse, con distintas variantes, en lugares como Bosnia y Herzegovina, Italia, Grecia y China.
Más allá de su inevitable asociación con vampiros en la cultura popular, tradicionalmente se le han atribuido poderes para alejar las malas energías, proteger contra el mal de ojo e incluso mantener a salvo a quienes emprenden determinados viajes.
No hay evidencia de que mejore las probabilidades de llegar a destino, claro. Pero ocupa poco lugar en la valija.

Tocar el avión antes de subir
Esta probablemente resulte familiar para muchos pasajeros. Al caminar por la manga de embarque y encontrarse con la puerta del avión, algunos viajeros tocan el exterior de la aeronave antes de entrar.
Para unos es simplemente una costumbre; para otros, una especie de saludo o deseo silencioso de que todo salga bien.
El pequeño gesto también puede funcionar psicológicamente como un ritual tranquilizador: frente a una situación sobre la que el pasajero tiene prácticamente cero control, repetir una acción conocida puede aportar cierta sensación de seguridad.

Siempre con el pie derecho
Otra tradición consiste en entrar al avión apoyando primero el pie derecho.
La asociación entre la derecha y los buenos augurios tiene raíces muy antiguas y aparece, con diferentes significados, en tradiciones grecorromanas, islámicas y de la India.
Para quienes siguen la superstición, comenzar literalmente el viaje “con el pie derecho” sería una manera de atraer buena fortuna para todo el trayecto.
Y, como ritual, difícilmente pueda ser más sencillo.
Agua para desear un buen viaje
En algunas regiones de los Balcanes y Oriente Medio existe otra tradición: derramar agua cuando una persona parte de viaje.
El agua simboliza fluidez y movimiento y el deseo es que el viajero pueda avanzar hacia su destino con la misma facilidad con la que corre el agua.
Es una de esas costumbres en las que una superstición termina transformándose también en una cariñosa despedida.
13, 4 o 17: números que algunos prefieren evitar
Las supersticiones también viajan en forma de números, aunque el que genera temor cambia según el país.
En buena parte del mundo occidental, especialmente en Estados Unidos, el 13 carga con siglos de mala fama. Tanto es así que algunos edificios y hoteles omiten ese número al identificar plantas o habitaciones.

En China, el número que muchos prefieren evitar es el 4, debido a la similitud entre su pronunciación y la palabra “muerte” en algunas variedades del chino.
En Italia, en cambio, el número tradicionalmente asociado con la mala suerte es el 17.
El resultado es que aquello que para un pasajero puede ser un asiento perfectamente normal, para otro puede convertirse en una razón más para intentar cambiar de fila.
Sentarse sobre las valijas antes de partir
En países de tradición eslava existe además una costumbre particularmente simpática: sentarse durante unos instantes antes de abandonar la casa para emprender un viaje.
Familia y viajeros permanecen unos segundos en silencio, muchas veces junto al equipaje, antes de levantarse y finalmente partir.
Además del componente supersticioso, el ritual tiene una ventaja muy práctica: esos segundos sirven para pensar por última vez si quedaron el pasaporte, las llaves o algún documento importante sobre la mesa.
Y mejor no barrer cuando alguien se va
Otra antigua creencia sostiene que no se debe barrer inmediatamente después de que una persona sale de viaje.
La explicación simbólica es sencilla: al hacerlo se podría estar “barriendo” su buena suerte o, según algunas versiones de la tradición, dificultando su regreso seguro al hogar.
Ninguno de estos rituales puede cambiar las condiciones meteorológicas, revisar los motores del avión ni garantizar que una valija llegue a la cinta de equipajes.
Pero las supersticiones forman parte de la cultura de los viajes desde mucho antes de que existieran los aeropuertos modernos. Algunas pasan de generación en generación; otras funcionan simplemente como pequeños rituales para controlar la ansiedad. Y quizá allí esté parte de su encanto.
Porque después de revisar tres veces el pasaporte, mirar cuatro veces la puerta de embarque y comprobar otras cinco que el celular está en el bolsillo, subir al avión con el pie derecho tampoco parece un esfuerzo demasiado grande.











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