Por Raquel Warburg – SunnyNews & FMGN
Miles de pasajeros están sufriendo demoras de varias horas en los aeropuertos de Estados Unidos como consecuencia directa del shutdown del gobierno federal, que dejó a miles de empleados de seguridad trabajando sin cobrar.
El impacto ya es visible en todo el país: filas interminables, controles más lentos y una experiencia de viaje cada vez más tensa justo en plena temporada alta.
Qué está pasando
El problema tiene un origen claro: los agentes de la Transportation Security Administration (TSA) —considerados esenciales— están obligados a seguir trabajando, pero llevan más de un mes sin salario.
Ante esta situación, muchos comenzaron a faltar a sus turnos o directamente renunciaron, lo que redujo la capacidad operativa en los controles de seguridad.
📉 Resultado:
- Menos personal
- Más controles colapsados
- Esperas de varias horas
Historias detrás del colapso
La crisis va mucho más allá de los aeropuertos. Muchos trabajadores de la TSA tuvieron que:
- Buscar segundos empleos
- Recurrir a bancos de alimentos
- Pedir dinero a familiares
- Incluso vender sangre para cubrir gastos básicos
El desgaste económico y emocional es tan fuerte que algunos empleados ya evalúan dejar definitivamente sus puestos.

Según datos oficiales, unos 500 agentes ya renunciaron desde el inicio del shutdown.
Los que siguen trabajando lo hacen bajo presión extrema, lo que genera un efecto dominó:
👉 más ausencias
👉 más carga para el resto
👉 peor servicio para los pasajeros
¿Cuándo empezó todo?
La situación se originó a mediados de febrero, cuando se interrumpió la financiación del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) en medio de tensiones políticas en el Congreso.
Desde entonces, miles de trabajadores esenciales continúan operando sin cobrar.
Aunque el Senado avanzó en un acuerdo para reactivar los fondos, el daño ya está hecho.
Incluso si se normalizan los pagos, muchos empleados arrastran deudas desde shutdowns anteriores, por lo que la recuperación será lenta.











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