Esquel, el destino de la Patagonia que invita a viajar sin apuro y olvidarse del reloj

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POR ARIEL FERRERO / SUNNYNEWS & FMGN

En tiempos en los que las vacaciones parecen una carrera por conocerlo todo, esta ciudad de Chubut propone una experiencia diferente: navegar entre bosques milenarios, descubrir sabores patagónicos, recorrer senderos y disfrutar de la naturaleza sin horarios imposibles. Una invitación a cambiar el ritmo y descubrir que viajar también significa detenerse.


¿Quién dijo que para disfrutar de unas buenas vacaciones hay que levantarse temprano todos los días, correr de una excursión a otra y regresar a casa con cientos de fotografías, pero más cansado que antes de partir?

En una época dominada por itinerarios ajustados, listas interminables de atractivos y la necesidad de compartir cada experiencia en las redes sociales, Esquel propone algo que parece cada vez más difícil de encontrar: tiempo para disfrutar del viaje.

Ubicada en el noroeste de la provincia de Chubut, al pie de la Cordillera de los Andes, esta ciudad patagónica combina montañas, bosques, lagos, ríos y paisajes de estepa con una propuesta turística que invita a descubrir sus atractivos sin la presión de tener que conocerlo todo.

La consigna podría resultar provocadora: no vengas a Esquel si necesitás hacer fila para sentir que conociste un lugar.

Porque aquí la experiencia no consiste solamente en llegar a un mirador, tomar una fotografía y continuar hacia el siguiente destino. También importa el camino, una conversación inesperada, el silencio del bosque o una comida que se prolonga sin mirar el reloj.

Un destino donde los viajeros aprenden a bajar el ritmo

Quienes trabajan diariamente con turistas aseguran que el cambio se percibe incluso antes de que los visitantes regresen a sus hogares.

“Es impresionante cómo cambia la gente cuando llega y cuando se va. Regresan a sus hogares mucho más relajados”, cuenta Ricardo Niseggi, chofer de una agencia de remises que realiza traslados entre el aeropuerto y la ciudad.

Su observación resume uno de los principales atractivos de Esquel: la posibilidad de desconectarse de las exigencias cotidianas sin necesidad de renunciar a las actividades y experiencias.

La ciudad funciona como puerta de entrada a algunos de los escenarios naturales más destacados de la Patagonia argentina, entre ellos el Parque Nacional Los Alerces, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 2017.

Pero también ofrece una amplia variedad de propuestas culturales, gastronómicas y deportivas que permiten organizar las vacaciones según los intereses y el ritmo de cada viajero.

Parque Nacional Los Alerces: navegar entre bosques, lagos y montañas

Una de las experiencias más especiales de la región comienza en las aguas del Lago Verde, continúa por el río Arrayanes y desemboca en el imponente Lago Futalaufquen.

La travesía en kayak permite descubrir el Parque Nacional Los Alerces desde una perspectiva diferente, navegando entre aguas cristalinas y bosques que forman parte de uno de los ecosistemas más valiosos de la Patagonia.

Durante el recorrido, los visitantes pueden observar aves, reconocer distintas especies de árboles y escuchar historias y leyendas transmitidas por quienes conocen profundamente el lugar.

“La gente acá toma conciencia de que está en un lugar único en el mundo, se siente en el medio de la naturaleza y baja mil cambios”, explica Martín Capllonch, guía de kayak de Frontera Sur.

El especialista acompaña excursiones en grupos de hasta 12 personas, en las que la navegación se combina con relatos sobre la historia y las particularidades del parque.

Una ventaja de esta actividad es que no requiere necesariamente experiencia previa en remo, ya que se desarrolla con prestadores especializados que adaptan la propuesta a las características de los participantes.

El verdadero atractivo no está en completar el recorrido lo más rápido posible, sino en prestar atención al movimiento del agua, los sonidos del bosque y las montañas que acompañan la travesía.

Trekking, mountain bike y aventura para quienes prefieren moverse

Viajar sin apuro no significa permanecer inmóvil. Esquel también es un destino ideal para quienes buscan vacaciones activas, con numerosas alternativas para disfrutar de la naturaleza.

La región cuenta con más de 30 senderos para trekking, con diferentes niveles de dificultad, además de circuitos de mountain bike, cabalgatas y otras actividades al aire libre.

Los paisajes cordilleranos ofrecen escenarios para caminatas tranquilas, excursiones de mayor exigencia física y recorridos que permiten descubrir rincones poco frecuentados.

El calendario deportivo suma competencias de montaña y encuentros que convocan a corredores, ciclistas y aficionados a las actividades de aventura.

La diferencia está en que cada visitante puede elegir cómo vivir el destino. Algunos preferirán una jornada de navegación, otros una exigente caminata por la montaña y muchos encontrarán su plan ideal combinando una excursión con una tarde tranquila en la ciudad.

Porque no existe una única manera de conocer Esquel y, sobre todo, no es necesario hacerlo todo durante una misma visita.

Gastronomía patagónica: del cordero y la trucha al tradicional té galés

La identidad de Esquel también se descubre alrededor de una mesa. La gastronomía regional reúne productos característicos de la Patagonia, como el cordero, la trucha y los hongos de pino y ciprés, junto con recetas vinculadas a las diferentes comunidades que forman parte de la historia local.

La ciudad cuenta con más de 20 colectividades, una diversidad cultural que también se refleja en sus propuestas gastronómicas.

Así, es posible encontrar desde especialidades de la cocina árabe hasta las tradicionales tortas fritas patagónicas, además de platos regionales y preparaciones de distintas procedencias.

Muy cerca, en Trevelin, la tradición de los inmigrantes galeses mantiene viva la experiencia del té galés, una de las propuestas gastronómicas más reconocidas de la región.

El almuerzo después de una caminata, una merienda frente a las montañas o una cena sin horarios estrictos también forman parte del viaje.

En Esquel, la gastronomía no necesita ser una pausa entre dos excursiones: puede convertirse en una experiencia turística por sí misma.

La Trochita, Trevelin y otros paisajes que merecen descubrirse

Además de sus atractivos naturales, Esquel ofrece experiencias vinculadas a la historia y la cultura patagónica.

Una de las más emblemáticas es La Trochita, el histórico Viejo Expreso Patagónico, un tren de trocha angosta que permite viajar a través de paisajes de la región y acercarse a una parte fundamental de su patrimonio ferroviario.

Otra alternativa es recorrer los alrededores de la ciudad, donde se encuentra la Laguna La Zeta, un espacio natural que invita a realizar caminatas y actividades recreativas.

A pocos kilómetros, Trevelin suma una propuesta turística marcada por la herencia galesa, la gastronomía y el crecimiento de la producción vitivinícola.

La Ruta Provincial 259 permite descubrir paisajes cordilleranos, establecimientos productivos y viñedos que reflejan el desarrollo del vino en esta zona de la Patagonia.

Para quienes disponen de más tiempo, el Área Natural Protegida Piedra Parada, a unos 125 kilómetros de Esquel, presenta un escenario completamente diferente.

Allí, la estepa patagónica y las imponentes formaciones rocosas ofrecen oportunidades para realizar caminatas, observar paisajes geológicos y descubrir otra faceta de Chubut.

¿Cuántos días se necesitan para conocer Esquel?

Una de las ventajas del destino es que permite organizar escapadas cortas o estadías prolongadas, combinando actividades según el tiempo disponible.

Dos días: una escapada para cambiar de aire

Un fin de semana puede ser suficiente para descubrir algunos de los atractivos más representativos de la ciudad.

Una opción es combinar una excursión en La Trochita con una visita al Parque Nacional Los Alerces.

También se puede dedicar tiempo a recorrer la Laguna La Zeta y disfrutar de la gastronomía regional. La clave es elegir pocas actividades y disfrutarlas sin apuro.

Tres días: naturaleza, historia y sabores

Con una jornada adicional, el viaje puede incluir una exploración más completa del Parque Nacional Los Alerces, un recorrido en La Trochita y una visita a Trevelin.

La Ruta 259, sus paisajes, sus viñedos y sus propuestas gastronómicas permiten sumar nuevas experiencias sin necesidad de realizar grandes desplazamientos.

Cuatro días: de los bosques a la estepa

Una estadía de cuatro días abre la posibilidad de descubrir paisajes muy diferentes.

Además de recorrer los atractivos tradicionales de Esquel y el Parque Nacional Los Alerces, se puede organizar una excursión a Piedra Parada. También es una buena oportunidad para conocer establecimientos vitivinícolas de Trevelin y dedicar más tiempo a las actividades al aire libre.

Cinco días o más: una Patagonia para disfrutar sin reloj

Quienes disponen de cinco días o más pueden convertir Esquel en una base para explorar la región con mayor profundidad.

Las posibilidades incluyen caminatas, navegación, kayak, mountain bike y excursiones por diferentes sectores del Parque Nacional Los Alerces. También se puede contemplar la posibilidad de alojarse en campings, glampings, domos y otros establecimientos de la zona, según la oferta habilitada y la temporada.

Trevelin, Piedra Parada y los atractivos culturales de Esquel completan una propuesta que combina naturaleza, historia y gastronomía. Y, por supuesto, siempre queda la posibilidad de reservar un día sin actividades programadas.

El verdadero lujo de viajar: tener tiempo

Durante años, la industria turística promovió la idea de que unas buenas vacaciones debían incluir la mayor cantidad posible de excursiones y lugares visitados.

Sin embargo, cada vez adquieren mayor protagonismo las experiencias que privilegian el contacto con la naturaleza, la autenticidad de los destinos y la posibilidad de desconectarse de las rutinas. Esquel encaja naturalmente en esa manera de viajar.

Se puede llegar buscando aventura y terminar descubriendo la tranquilidad de un lago. Organizar una caminata y recordar especialmente una conversación con un guía. Viajar para conocer un paisaje y regresar con ganas de volver.

Porque quizás las mejores vacaciones no sean aquellas en las que conseguimos llegar a todos lados, sino las que nos permiten disfrutar verdaderamente de cada lugar.

Esquel tiene mucho para ofrecer. Pero no hace falta descubrirlo todo en un solo viaje. Y esa, justamente, puede ser una de las mejores razones para regresar.


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