Sheraton Miramar: dormir frente al Pacífico, una experiencia única en Viña del Mar

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Por Ariel Ferrero, desde Viña del Mar, Chile

Hay hoteles con vista al mar y otros donde el océano parece formar parte de cada habitación. En el Sheraton Miramar, uno de los establecimientos más emblemáticos de la costa chilena, la arquitectura, el paisaje y una historia profundamente ligada a Viña del Mar convierten la estadía en una experiencia que va mucho más allá del alojamiento.


“It’s so scenic!”, exclama una turista estadounidense mientras fotografía, fascinada, la inmensidad del océano Pacífico desde el Sheraton Miramar. “¡Qué paisaje tan espectacular!”, podría traducirse su expresión. Y basta detenerse unos segundos frente al mar desde el bar Farewell para comprender su entusiasmo. En este rincón privilegiado de Viña del Mar, el mar no es simplemente parte del paisaje: es el gran protagonista de la experiencia.

Las olas rompen contra las rocas, las gaviotas sobrevuelan la costa y el horizonte parece extenderse hasta el infinito. Sentado saboreando un Club Sandwich, el Pacífico ofrece un espectáculo que cambia a cada momento, según la luz, el viento y el movimiento del agua.

El Sheraton Miramar Hotel & Convention Center tiene una particularidad que lo distingue de otros establecimientos costeros: su estructura se proyecta sobre el océano, generando una sensación difícil de encontrar incluso en destinos tradicionalmente asociados con el turismo de playa.

La impresión es la de estar a bordo de un gran transatlántico, pero con todas las comodidades de un hotel cinco estrellas y con la posibilidad de salir a caminar por una de las ciudades más atractivas de Chile.

Un hotel que parece flotar sobre el océano

“Este hotel es extremadamente especial porque está dentro del mar. No estamos a la orilla del mar, estamos dentro del mar”, explica a SunnyNews Patricio Carvallo, gerente general del Sheraton Miramar.

La frase resume perfectamente lo que experimenta el visitante. Desde sus terrazas, habitaciones, restaurantes y espacios comunes, el océano aparece una y otra vez. No hace falta buscar un mirador especial: el paisaje acompaña prácticamente cada momento de la estadía.

La arquitectura aprovecha esa ubicación privilegiada, con amplias superficies vidriadas, balcones y espacios que permiten disfrutar de la costa sin perder la conexión con el entorno.

Y hay algo particularmente atractivo: aunque el hotel se encuentra en plena Viña del Mar, la proximidad del agua permite experimentar una agradable sensación de aislamiento del movimiento urbano.

Despertar frente al Pacífico

Una de las grandes experiencias del Sheraton Miramar comienza al abrir las cortinas de la habitación. Sus 142 habitaciones y suites cuentan con vistas al océano y balcones privados. La disposición del edificio permite que el paisaje marítimo sea parte esencial de la estadía.

Durante nuestra visita, la habitación 607 ofrecía una perspectiva privilegiada del Pacífico a través de un gran ventanal y desde su balcón.

La vista cambia a lo largo del día. Por la mañana, el océano puede mostrar tonalidades suaves y una atmósfera de tranquilidad. Más tarde, el sol intensifica los colores y el movimiento de las olas. Al atardecer, el horizonte se convierte en uno de los grandes espectáculos del hotel.

Incluso durante la madrugada, el paisaje puede sorprender. A las 5:35 de la mañana, la Luna brillaba sobre el Pacífico frente al balcón de la habitación 607. Una escena silenciosa y difícil de olvidar, de esas que invitan a tomar una fotografía, aunque ninguna imagen consiga reproducir completamente lo que se siente al contemplarla en persona.

Es precisamente ahí donde el Sheraton Miramar encuentra uno de sus mayores atractivos: no se trata solamente de dormir cómodamente, sino de disfrutar del lugar incluso cuando uno decide quedarse en la habitación.

Una piscina sobre el mar y espacios para desconectarse

Si las habitaciones permiten contemplar el océano, la piscina exterior propone disfrutarlo desde otra perspectiva.

Ubicada en una terraza junto al Pacífico, ofrece la posibilidad de relajarse con el mar como telón de fondo. La proximidad del agua y la arquitectura del edificio refuerzan esa sensación de encontrarse sobre la cubierta de un barco.

El hotel también dispone de una piscina interior climatizada, ideal para los días más frescos o para quienes prefieren nadar en un ambiente protegido.

A estas instalaciones se suma el Sheraton Fitness & Spa, con gimnasio equipado y vistas al mar, sauna, baño de vapor, jacuzzi y tratamientos orientados al bienestar.

La propuesta permite combinar jornadas de descanso con actividades físicas y momentos de relajación, sin necesidad de abandonar el establecimiento.

Para las familias, el hotel cuenta además con espacios destinados a los más pequeños, como el Kids Club y una sala de juegos.

Son servicios que amplían las posibilidades de una estadía, tanto para una escapada de fin de semana como para unas vacaciones más prolongadas.

Gastronomía con el océano como acompañante

En el Sheraton Miramar, la experiencia gastronómica también está estrechamente vinculada con el paisaje.

El restaurante Travesía propone una cocina que incorpora productos de la costa chilena y sabores internacionales, en un ambiente donde las vistas a la bahía de Valparaíso aportan un atractivo adicional.

Disfrutar de un almuerzo frente al Pacífico, observando el movimiento del mar y las aves que recorren la costa, es una de esas experiencias que explican por qué un hotel puede convertirse en un destino en sí mismo.

El Bar Farewell, por su parte, ofrece otro de los espacios privilegiados para contemplar los atardeceres. A medida que desaparece la luz natural, comienzan a encenderse las luces de Viña del Mar y de los cerros de Valparaíso.

El restaurante Travesía propone una cocina que incorpora productos de la costa chilena y sabores internacionales.

Un hotel que forma parte de la historia de Viña del Mar

Pero el Sheraton Miramar no es solamente un edificio privilegiado frente al océano. También ocupa un lugar especial en la memoria de varias generaciones de chilenos.

“Todo el mundo que yo me encuentro en cualquier parte tiene una conexión con este hotel. O se casó o tuvo un aniversario”, cuenta Carvallo.

La historia del establecimiento se remonta a unas siete décadas, aunque su etapa moderna comenzó con la reapertura de 2005 y su incorporación a la marca Sheraton.

A lo largo de los años, el hotel fue escenario de celebraciones familiares, bodas, reuniones sociales y acontecimientos que forman parte de la vida de Viña del Mar.

“Esa conexión con la sociedad le genera una cosa diferente, porque todo el mundo que entra como que ya se siente en casa”, destaca el gerente general.

Ese vínculo emocional ayuda a comprender por qué el Miramar continúa siendo uno de los establecimientos más reconocidos de la ciudad. No es únicamente un lugar para alojarse: para muchos habitantes de la región representa recuerdos, encuentros y momentos importantes de sus vidas.

“Todo el mundo que yo me encuentro en cualquier parte tiene una conexión con este hotel. O se casó o tuvo un aniversario”, cuenta Carvallo.

El hotel de las estrellas del Festival de Viña del Mar

La relación del Sheraton Miramar con la ciudad alcanza una de sus expresiones más conocidas durante el Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar.

Cada año, el evento transforma a la ciudad en uno de los grandes centros de atención del espectáculo latinoamericano. El hotel mantiene un vínculo histórico con el festival y recibe a artistas y figuras vinculadas con su realización.

Durante ese período, según explicó Carvallo, el establecimiento llega a destinar sus instalaciones a la operación del evento y a la estadía de los protagonistas durante aproximadamente dos semanas.

Así, los pasillos, salones y habitaciones que habitualmente reciben a turistas y viajeros corporativos pasan a formar parte del movimiento que genera uno de los acontecimientos musicales más importantes de América Latina.

Dos hoteles en uno: descanso y convenciones

El Sheraton Miramar combina dos perfiles que conviven a lo largo de la semana. Durante los fines de semana y las temporadas de vacaciones, predominan las familias, las parejas y los viajeros que buscan disfrutar de la costa.

En cambio, de lunes a viernes adquiere mayor protagonismo el turismo corporativo, con reuniones empresariales, congresos y convenciones.

Carvallo describe esa dinámica como la de tener “dos hoteles en uno”.

El establecimiento cuenta con un centro de convenciones y diversos salones preparados para reuniones de trabajo, celebraciones, bodas y encuentros de gran escala.

La posibilidad de organizar eventos frente al Pacífico agrega un atractivo especial para empresas y organizadores que buscan combinar infraestructura profesional con un entorno diferente.

Una ubicación privilegiada para descubrir Viña del Mar

Otro de los grandes puntos a favor del Sheraton Miramar es su ubicación. Situado en Avenida Marina 15, permite acceder fácilmente a algunos de los principales atractivos turísticos de Viña del Mar.

A pocos pasos se encuentra el famoso Reloj de Flores, uno de los símbolos más fotografiados de la ciudad, creado con motivo del Mundial de Fútbol de Chile de 1962.

También se puede recorrer el paseo costero, acercarse al Castillo Wulff y disfrutar de los espacios urbanos que hacen de Viña del Mar uno de los destinos turísticos más populares del país.

Y para quienes desean ampliar la experiencia, Valparaíso se encuentra a corta distancia. Sus cerros, ascensores históricos, murales y calles llenas de color ofrecen un contraste fascinante con la elegancia costera de Viña del Mar.

De esa manera, el hotel funciona también como una excelente base para descubrir dos ciudades con personalidades diferentes, pero profundamente conectadas.

Cuando el hotel se convierte en el destino

Hay establecimientos que uno elige por su ubicación, otros por sus servicios y algunos por su historia. El Sheraton Miramar reúne esos atributos, pero suma uno difícil de reproducir: una relación casi permanente con el océano.

El mar está presente al despertar, durante el desayuno, al caminar por sus terrazas, al descansar junto a la piscina y al contemplar el horizonte desde la habitación.

Por momentos, incluso cuesta decidir entre salir a recorrer Viña del Mar o quedarse un rato más disfrutando del paisaje. Quizás esa sea la mejor definición de la experiencia.

La turista estadounidense que fotografiaba fascinada el Pacífico había encontrado una expresión sencilla para describirla: “It’s so scenic!”.

Después de pasar unos días en el Sheraton Miramar, resulta difícil no compartir su entusiasmo. Porque hay hoteles desde los que se puede ver el mar. Y hay otros, como este, donde se tiene la sensación de estar viviendo dentro de él.


Información útil

Hotel: Sheraton Miramar Hotel & Convention Center
Dirección: Avenida Marina 15, Viña del Mar, Chile
Habitaciones: 142 habitaciones y suites con vistas al océano
Servicios: piscina exterior, piscina interior climatizada, spa, gimnasio, sauna, restaurantes, bar, espacios para eventos y servicios para familias.
Sitio web: https://www.marriott.com/es/hotels/knasi-sheraton-miramar-hotel-and-convention-center/overview/

SunnyNews visitó el Sheraton Miramar en el marco de un viaje de prensa organizado por el hotel.


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