Por Ariel Ferrero / SunnyNews & FMGN
La artista Victoria Ferreyra inauguró una obra dedicada al revolucionario del tango en la emblemática casa de San Telmo. Del acto participaron figuras de la cultura y del espectáculo, entre ellas Silvio Soldán, quien recordó los años en que “Balada para un loco” cambió para siempre la historia de la música popular argentina.

BUENOS AIRES.- Astor Piazzolla volvió a ocupar un lugar central en la ciudad que ayudó a reinventar. Esta vez fue a través de un mural inaugurado en Michelangelo, la histórica catedral del tango de San Telmo, el mismo espacio que inspiró al compositor a crear su célebre obra “Michelangelo 70” y donde a lo largo de las décadas actuaron algunas de las máximas figuras de la música argentina.
La obra fue realizada por la muralista Victoria Ferreyra, quien destacó que el proyecto nació como una creación colectiva, en línea con el espíritu colaborativo que caracteriza al arte urbano.
“Muchos artistas que conozco dejaron una pincelada acá. Yo siento que el arte se comparte, sobre todo cuando es muralismo en exterior, en un espacio público. Entonces no es una obra que inicié y terminé yo sola”, afirmó durante la presentación.
La artista explicó que varios colegas participaron de distintas etapas del trabajo y que todos compartían una admiración común por el creador de Adiós Nonino y Libertango, uno de los músicos argentinos más influyentes del siglo XX, reconocido por revolucionar el tango mediante la incorporación de elementos del jazz y la música clásica.
El acto contó también con la presencia de Silvio Soldán, quien sorprendió al público con un emotivo recorrido por la historia de Piazzolla y por la resistencia que enfrentó en sus primeros años.
El histórico conductor recordó que Victoria Ferreyra había participado en su juventud en el programa Si lo sabe, cante y destacó el camino artístico recorrido desde entonces.
Pero el momento más recordado de su intervención llegó cuando evocó el impacto que produjo “Balada para un loco”, la obra compuesta por Piazzolla y Horacio Ferrer que hoy es considerada un clásico absoluto del repertorio argentino.

Soldán recordó el Festival Buenos Aires de la Canción realizado en el Luna Park en 1969, donde Amelita Baltar interpretó por primera vez la canción.
“Los cantantes de tango no querían cantar los temas de Piazzolla. Decían que eso no era tango”, señaló. “Poco a poco fueron adentrándose en su repertorio y hoy creo que no hay ningún cantante popular que no interprete al menos una obra suya”.
Según relató, Balada para un loco estuvo a punto de pasar inadvertida, pero terminó convirtiéndose en un fenómeno cultural que cambió para siempre la relación entre el tango y las nuevas generaciones.
La inauguración sumó así una nueva pieza a la extensa presencia de Piazzolla en el paisaje cultural argentino. Su figura ya cuenta con esculturas, monumentos y murales en distintos puntos de Buenos Aires y Mar del Plata, mientras que su legado sigue siendo uno de los más celebrados dentro y fuera del país.
En Michelangelo, sin embargo, el homenaje tiene un significado especial. No sólo porque el compositor frecuentó ese escenario mítico de San Telmo, sino porque el lugar forma parte de la historia viva del tango y de la propia trayectoria de Piazzolla.
Con este mural colectivo, la ciudad suma una nueva imagen para recordar a un artista que pasó de ser cuestionado por romper las reglas a convertirse en uno de los nombres más universales de la cultura argentina.











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