Por Raquel Warburg – SunnyNews & FMGN
El país fue señalado como el más contaminado del mundo en 2025, con niveles de aire hasta 13 veces superiores a lo recomendado.
Pakistán se convirtió en el país con peor calidad de aire del mundo en 2025, un dato que empieza a generar preocupación entre viajeros internacionales y expertos en turismo.
Según un informe global de la firma suiza IQAir, los niveles de partículas contaminantes PM2.5 —las más peligrosas para la salud— alcanzaron valores hasta 13 veces superiores a los límites recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
🌫️ Un riesgo invisible para quienes viajan
A diferencia de otros factores que afectan el turismo, la contaminación no siempre es evidente… pero sí impacta.
La exposición prolongada a estos niveles de polución puede provocar:
- Problemas respiratorios
- Irritación ocular
- Fatiga y dolores de cabeza
- Agravamiento de enfermedades preexistentes
En ciudades como Lahore o Karachi, los episodios de smog extremo son cada vez más frecuentes, especialmente en invierno.

🌍 Un problema estructural que va en aumento
El deterioro de la calidad del aire en Pakistán responde a múltiples factores:
- Crecimiento urbano acelerado
- Emisiones industriales sin control
- Tráfico intenso
- Quema de residuos y combustibles
Además, el cambio climático está intensificando estos fenómenos, haciendo que los episodios de contaminación sean más largos y severos.
✈️ Qué deben tener en cuenta los viajeros
Para quienes estén considerando viajar a Pakistán, el escenario no implica cancelar el destino, pero sí tomar precauciones:
- Consultar el índice de calidad del aire antes de viajar
- Evitar actividades al aire libre en días críticos
- Usar mascarillas en zonas urbanas
- Priorizar alojamientos con buena ventilación o filtrado de aire
🔎 Una tendencia que empieza a influir en el turismo
Cada vez más viajeros incorporan la calidad ambiental como un factor clave al elegir destino. En ese contexto, países con altos niveles de contaminación enfrentan un nuevo desafío: sostener su atractivo turístico sin comprometer la salud de quienes los visitan.
Por Raquel Warburg











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