Pixar cumple 40 años: cómo el estudio creado por Steve Jobs cambió para siempre el cine de animación

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Por Raquel Warburg – SunnyNews & FMGN

De una pequeña división tecnológica nacida en los márgenes de Hollywood a convertirse en el estudio de animación más influyente del mundo. Pixar celebra 40 años de historia consolidada como una de las usinas creativas que redefinieron no solo la animación, sino el lenguaje cinematográfico contemporáneo.

Fundada el 3 de febrero de 1986 por Steve Jobs, Pixar nació cuando el visionario empresario abandonó Apple y decidió apostar por una idea que, en ese momento, parecía más tecnológica que artística: unir computación, narrativa y emoción.

Hoy, cuatro décadas después, el legado es indiscutible.

De Lucasfilm al nacimiento de una revolución creativa

El origen de Pixar se remonta a 1979, cuando comenzó como una división de Lucasfilm, el estudio de George Lucas. En 1982, ese equipo desarrolló la primera secuencia completamente generada por computadora para “Star Trek II: The Wrath of Khan”, un hito silencioso que anticipaba una revolución.

Jobs compró esos laboratorios por USD 10 millones tras su salida de Apple, los independizó y los rebautizó como Pixar Animation Studios. Tras un inicio complejo —con un foco excesivo en hardware poco rentable— el rumbo cambió al apostar decididamente por la creatividad: el talento narrativo de John Lasseter y la innovación técnica de Ed Catmull marcaron el ADN definitivo del estudio.

La lámpara, los Oscar y el nacimiento del cine animado moderno

El cortometraje “Luxo Jr.”, con la icónica lámpara convertida en mascota del estudio, obtuvo una nominación al Oscar en 1987 y presentó al mundo una nueva forma de contar historias animadas. Dos años más tarde, “Tin Toy” ganó el Oscar al mejor cortometraje animado y confirmó que Pixar no era un experimento tecnológico, sino una nueva escuela de cine.

Desde entonces, la animación digital dejó de ser solo un recurso visual para convertirse en una herramienta narrativa profunda, capaz de emocionar y dialogar con públicos de todas las edades. Un camino que luego influiría incluso en el cine de acción real, con efectos digitales adoptados por directores como James Cameron en “Titanic” y “Avatar”.

De “Toy Story” a “Inside Out”: historias que marcaron generaciones

El punto de quiebre llegó en 1995 con “Toy Story”, el primer largometraje animado íntegramente por computadora. Buzz Lightyear y Woody inauguraron una saga de éxitos que incluyó títulos como “A Bug’s Life”, “Monsters, Inc.”, “Finding Nemo”, “Cars”, “WALL·E”, “Ratatouille”, “The Incredibles”, “Up”, “Inside Out” y “Soul”.

Pixar logró algo poco común: crear películas para niños que también interpelan a adultos, abordando temas como la identidad, la pérdida, la memoria, el paso del tiempo y la vocación. No es casual que “Toy Story” fuera definida por la revista Time como “la película más creativa y original de 1995”, ni que el estudio acumule decenas de premios Oscar.

De Steve Jobs a Disney: la consolidación del gigante

En 1997, Steve Jobs dejó Pixar para regresar a Apple. Nueve años más tarde, en 2006, The Walt Disney Companyadquirió Pixar por USD 7.400 millones, una cifra que contrasta con los USD 10 millones que Jobs había invertido dos décadas antes.

La operación convirtió a Pixar en el mayor estudio de animación del mundo y aseguró la continuidad de una marca creativa que, aun dentro de un gigante del entretenimiento, mantuvo identidad propia.

Nuevos desafíos y el futuro de Pixar

Tras la salida de John Lasseter en el contexto del movimiento #MeToo, el estudio inició una nueva etapa bajo la dirección creativa de Pete Docter. En los últimos años, Pixar fue cuestionada por una menor experimentación y una mayor dependencia de secuelas, aunque sigue siendo un referente indiscutido del sector.

De cara al futuro, el estudio prepara el estreno de un nuevo título original, “Hoppers”, previsto para 2026, junto con el esperado regreso de una de sus franquicias más emblemáticas: “Toy Story 5”.

A 40 años de su nacimiento, Pixar sigue demostrando que la tecnología solo tiene sentido cuando está al servicio de una buena historia. Y que, en el cruce entre innovación y emoción, todavía hay mucho por contar.

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