Por Ariel Ferrero – SunnyNews & FMGN
La falta de combustible, los apagones y el endurecimiento del embargo estadounidense generan un fuerte impacto en el turismo cubano, uno de los sectores clave de la economía de la isla.
Las recientes declaraciones de Donald Trump calificando a Cuba como una “nación fallida” vuelven a poner el foco internacional sobre la situación económica y energética de la isla, una crisis que también afecta directamente al turismo, principal fuente de ingresos del país.
En los últimos meses, Cuba ha enfrentado graves problemas de abastecimiento de combustible, apagones prolongados y dificultades logísticas que impactan en el funcionamiento de hoteles, transporte interno y servicios turísticos.
El turismo representa uno de los pilares de la economía cubana, junto con las remesas y las exportaciones médicas. Sin embargo, tras la pandemia, la recuperación del sector ha sido más lenta de lo esperado, con niveles de visitantes todavía por debajo de los registrados antes de 2019.

A esto se suma el endurecimiento de las sanciones estadounidenses y la presión diplomática para limitar el envío de petróleo a la isla, lo que complica aún más la operatividad del sistema energético.
Para los viajeros internacionales, la situación no implica el cierre del destino, pero sí genera escenarios más complejos: interrupciones eléctricas, reducción de vuelos, limitaciones de transporte y variaciones en la disponibilidad de servicios.
Pese a este contexto, Cuba continúa promoviendo sus principales polos turísticos —Varadero, La Habana, los cayos del norte y el oriente de la isla— apostando a mercados como Canadá, Europa y América Latina.
Analistas del sector consideran que el desempeño turístico de Cuba en los próximos años dependerá en gran medida de la estabilidad energética, la conectividad aérea y el clima político con Estados Unidos.











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