Por Carlos Mira – ThePost & FMGN
Chicago ya tiene definido su calendario cultural para 2026 y la ciudad apuesta otra vez a una agenda extensa de festivales, conciertos y celebraciones comunitarias que se desplegarán desde mayo hasta las fiestas de fin de año. La programación combina eventos históricos con propuestas abiertas y gratuitas que buscan movilizar tanto a vecinos como a visitantes.

La temporada arranca en primavera y se apoya en algunos de los clásicos más convocantes del circuito cultural local. Entre ellos aparecen el Festival de Blues, el Taste of Chicago y el tradicional Air and Water Show, junto con ciclos al aire libre, mercados barriales y actividades en espacios emblemáticos como Millennium Park y el Chicago Cultural Center.
El calendario revela una estrategia sostenida de la ciudad: usar la cultura como herramienta de identidad, atracción turística y dinamización económica. Los festivales no funcionan solo como entretenimiento, sino también como plataformas para artistas, pequeños comercios y emprendimientos gastronómicos que encuentran allí visibilidad y circulación.
A lo largo del verano, el foco estará puesto en la música y la vida en espacios públicos. Habrá conciertos en el Pabellón Jay Pritzker, clases y entrenamientos abiertos en el Great Lawn, ciclos de cine al aire libre y programas itinerantes como Chicago SummerDance, que lleva actividades a distintos barrios. La agenda incluye además festivales dedicados al gospel, al house y al jazz, tres géneros profundamente ligados a la historia cultural de la ciudad.

En paralelo, los mercados de agricultores volverán a ocupar plazas y calles entre mayo y octubre, con epicentro en Daley Plaza y la histórica Maxwell Street. La idea es reforzar la conexión entre producción local, gastronomía y vida comunitaria.
Hacia fines del verano y comienzos del otoño, la programación se amplía con el World Music Festival y otras propuestas que cruzan tradiciones musicales y escenas contemporáneas. El cierre del año cultural llegará con los eventos navideños en Millennium Park —iluminación del árbol, mercado y coros abiertos— y la celebración de Año Nuevo.

Detrás de esta agenda está el Departamento de Asuntos Culturales y Eventos Especiales de Chicago, el organismo que coordina festivales, otorga apoyos al sector artístico y promueve actividades en los 77 barrios de la ciudad. Su rol combina financiamiento, producción y articulación con organizaciones culturales y la industria creativa.
Con una programación que se extiende durante más de medio año y atraviesa múltiples disciplinas —música, gastronomía, cine, arte público y actividades comunitarias—, Chicago vuelve a apostar a la cultura como uno de los ejes de su vida urbana y como carta de presentación ante el turismo internacional.











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