Leonardo Sbaraglia vuelve al teatro con “Los Días Perfecto”: un monólogo íntimo sobre el amor y el paso del tiempo

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Por Ariel Ferrero – SunnyNews & FMGN

Con dirección de Daniel Veronese, el actor presenta en el Teatro Cervantes de Buenos Aires una obra sensible y profunda que indaga en la memoria, las relaciones y aquello que creemos eterno.

Leonardo Sbaraglia regresa a los escenarios porteños con Los días perfectos, una obra teatral intensa y delicada que lo encuentra solo en escena, enfrentado a las preguntas más incómodas del amor, el desgaste del tiempo y la fragilidad de los vínculos. El estreno marca uno de los grandes acontecimientos culturales del verano en Buenos Aires.

La obra se presenta en el Teatro Nacional Cervantes, con funciones de miércoles a domingo, y propone una experiencia teatral íntima, de esas que no buscan el impacto inmediato sino que se quedan resonando mucho después de que cae el telón.

Un hombre, unas cartas y una vida en revisión

Dirigida por Daniel Veronese, “Los días perfectos” está basada en la novela homónima de Jacobo Bergareche. El texto gira en torno a un hombre que, tras descubrir una serie de cartas reales escritas por William Faulkner a su amante, comienza a revisar su propia historia sentimental.

Ese hallazgo funciona como disparador de un viaje emocional: recuerdos, decisiones postergadas, silencios acumulados y una relación de pareja atravesada por el paso de los años. El relato se construye como una confesión íntima, donde el protagonista dialoga tanto con el público como consigo mismo.

Sbaraglia, en estado puro

En este unipersonal, Sbaraglia despliega una actuación contenida y profunda, apoyada en la palabra, los silencios y la memoria. Lejos de los grandes gestos, el actor apuesta a una interpretación honesta, casi confesional, que conecta de forma directa con el espectador.

La obra tuvo una primera y celebrada temporada en Madrid y ahora llega a Buenos Aires como un proyecto muy personal dentro de la carrera del actor, que combina madurez artística con riesgo creativo.

Un teatro que interpela

Los días perfectos no busca respuestas cerradas. Plantea preguntas universales: ¿qué hacemos con lo que no fue?, ¿cuándo se pierde el amor?, ¿es posible conservar intacto un recuerdo? En tiempos de estímulos rápidos, la obra propone una pausa, una escucha atenta y una experiencia emocional profunda.

Con una puesta sobria y una dirección precisa, la obra se convierte en una invitación a pensar —y sentir— sobre aquello que creemos seguro, incluso cuando el tiempo demuestra lo contrario.

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