Brasil y Uruguay, entre los países alcanzados por la nueva suspensión de visas de EE.UU.

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Por Ariel Ferrero – SunnyNews & FMGN

La administración del presidente Donald Trump profundizó su política de endurecimiento migratorio con una medida que impacta de lleno en el turismo regional y los viajes internacionales: Estados Unidos suspendió la tramitación de visas para ciudadanos de 75 países, entre ellos Brasil y Uruguay, dos de los principales emisores de viajeros hacia el mercado estadounidense en América del Sur.

La decisión, adoptada por el Departamento de Estado de EE.UU., ordena detener el procesamiento de todas las solicitudes de visado provenientes de esos países mientras se realizan “verificaciones adicionales”, según una comunicación interna a la que tuvo acceso Fox News. La instrucción alcanza tanto a visas de turismo y negocios como a otros tipos de permisos de ingreso.

Un golpe directo al flujo turístico y comercial

Además de Brasil y Uruguay, la suspensión incluye a Colombia, Cuba, Haití y Nicaragua, junto con países de otras regiones como Rusia, Afganistán, Irán, Irak, Egipto, Nigeria, Tailandia y Yemen. En el Caribe y Centroamérica también figuran Antigua y Barbuda, Bahamas, Barbados, Belice, Dominica, Granada, Guatemala, Jamaica, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía y San Vicente y las Granadinas.

Para la industria de viajes, la medida genera incertidumbre inmediata: Estados Unidos es uno de los destinos más demandados por turistas sudamericanos para vacaciones, compras, eventos deportivos y viajes corporativos. La suspensión deja en pausa a miles de solicitantes que tenían trámites en curso o planes de viaje ya avanzados.

Seguridad, sobreestadías y control migratorio

Aunque el Departamento de Estado no difundió un listado oficial con los criterios utilizados para seleccionar a los 75 países, fuentes cercanas al proceso señalaron que la decisión combina razones de seguridad nacional, cooperación consular considerada insuficiente y riesgos de sobreestadía, una preocupación recurrente de la administración republicana.

La medida se inscribe en una estrategia más amplia de Trump para reforzar el control fronterizo y migratorio, un eje central de su agenda desde su primer mandato y que volvió a ocupar un lugar prioritario en su segundo período en la Casa Blanca. El gobierno sostiene que es necesario revisar en profundidad los sistemas de control de antecedentes y permanencia legal de los extranjeros que ingresan al país.

Tensiones diplomáticas y antecedentes

La inclusión de países aliados o socios estratégicos, como Brasil, anticipa tensiones diplomáticas y posibles reclamos formales, especialmente en regiones con fuerte intercambio turístico, comercial y académico con Estados Unidos.

Durante su primer mandato, Trump impulsó vetos migratorios a países de mayoría musulmana que derivaron en batallas judiciales, protestas internacionales y revisiones parciales de las medidas originales. Esta vez, la Casa Blanca opta por un enfoque más amplio y preventivo, evitando anunciar un “veto” formal y apelando a suspensiones administrativas que pueden modificarse con el tiempo.

¿Qué puede venir ahora?

Durante la campaña y en los primeros meses de su segundo mandato, Trump advirtió que endurecería aún más los requisitos de ingreso y que revisaría el sistema de visados “país por país”. La suspensión actual podría ser el paso previo a un rediseño estructural del esquema migratorio estadounidense, con listas dinámicas y criterios más estrictos.

Por el momento, el Departamento de Estado no precisó cuánto tiempo durará la suspensión, ni si se contemplarán excepciones humanitarias o casos especiales. Mientras tanto, la decisión refuerza la señal política de que Washington priorizará el control migratorio y la seguridad, incluso a costa de fricciones diplomáticas y del impacto sobre el turismo internacional.

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